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El mito y su relación con las sociedades “primitivas” ha sido estudiado por diversos especialistas, desde la psicología, la sociología y por supuesto la antropología. El mismo padre del psicoanálisis se basó en el mito para elaborar su teoría de la interpretación de los sueños. Según Freud, existen condiciones análogas entre los mitos y los sueños que tienen como “común denominador” las clases de pulsiones reprimidas en el inconsciente y que se manifiestan a través de las narraciones míticas u oníricas. Esta clase de pulsiones se manifestaban a través de significantes que era necesario interpretar.

Yung, discípulo de Freud, consideró posible determinar constantes entre significados y significantes, dentro de la estructura mítica, a los que denominaba arquetipos. Según la teoría de Young existen símbolos, partícipes de las pulsiones oníricas, producidos de un inconsciente de carácter colectivo. Este inconsciente colectivo es una especie de receptáculo universal que se manifiesta a través de los sueños o de los mitos. A pesar de que no necesariamente un significado se encuentra unido al significante, ―algo que Saussure ya había señalado en su Curso de Lingüística general― los sueños pueden tenerlo, debido a que están insertos en un sistema más abarcante que les brinda sentido Esto dificultaría de sobremanera el psicoanálisis del mito como un elemento aislado, ya que no siempre se puede contar con ese sistema.

Según Lacan no hay símbolos universales ligados a significantes sonoros. La mera idea de símbolos universales ligados a significantes sonoros sólo alcanzaría un carácter análogo en la teoría estructuralista de Levi-Strauss. Similar al proceso lingüístico elaborado por Saussure, en donde el lenguaje es capaz de estructurar unidades fonéticas denominadas fonemas, el mito estructura unidades míticas denominadas mitemas. Del mismo modo que los fonemas en sí mismos no tienen significado, sólo en relación a un sistema lingüístico, los mitemas se encuentran vacíos de significado si no están insertos en un determinado sistema mítico.

El mito, señala Levi-Strauss, establece una relación narrativa inserta en un determinado espacio y tiempo en donde cualquier acontecimiento es posible. Dentro de esta narración no existe lógica entre la relación de los agentes míticos, al menos no la clase de lógica que nos rige a nosotros como oyentes. Lo cierto es que, en más de una ocasión podemos encontrar dentro del material mítico un torrente de elementos binarios que condicionan la misma narración de manera simétrica, entre un agente y otro.

El mito propone alguna especie de relación con la actualidad de las cosas ―lo que determina su relación sincrónica― del mismo modo que el tiempo que despliega se presenta como un tiempo irreversible ―lo que determina su relación diacrónica. Levi-Strauss comprueba mediante este análisis que el material mítico no necesariamente es irracional, como en su tiempo lo había propuesto el evolucionista Levi-Bruhl. En su lugar es posible considerar que existe una racionalidad implícita en la estructura de los mitos, determinada por sucesiones metafóricas y metonímicas entre cada uno de sus elementos.

En ese sentido, un grupo de elementos heterogéneos pueden agruparse al introducir un principio de orden, establecido mediante clasificaciones compuestas por categorías. Todo pensamiento científico, dirá Levi-Strauss en El pensamiento salvaje, parte de la idea de que el mundo está ordenado de cierta forma, se organiza a través de principios abstractos pero de significación arbitraria. Entre el pensamiento mágico y el pensamiento científico existe un modo de proceder particular denominado bricoleur, una especie de collage que agrupa un conjunto de sobrantes de universos distintos y que opera en un universo limitado. El mito es un bricolaje en el plano intelectual pues toma retazos de narraciones para incluirlas dentro del mismo conjunto los relaciona de tal modo que produce sentido.

La relación mágica, por ejemplo, es una relación significativa que no está basada en la producción de un efecto sino de un significado. Allí donde las relaciones sensibles producen estructuras, las relaciones conceptuales producen acontecimientos. La historia, en sí misma, está compuesta de acontecimientos, establece discontinuidades conforme a una estructura narrativa. El mito, del mismo modo, establece unidades discretas a través de un código que las relaciona entre sí. Selecciona elementos y las relaciona de manera lógica.

Hay una valoración distinta del espacio y el tiempo que no es reconocida por quien no conoce el código, sino que es exclusiva de la cultura particular. Lo que busca es establecer correspondencias sincrónicas entre una serie de relaciones constantes. Lo que llamamos cultura comienza en este plano de significación, donde las cosas ya no pertenecen al plano instrumental sino en el significativo. Son actos que establecen simetrías y correspondencias con otros universos. Dos cosas están en simetría cuando se corresponden entre sí y acontecen en la simultaneidad.

La propia representación social, la idea de que la sociedad se organizaba a sí misma hacía que la estructura del universo corresponde también a la organización social. La sociedad, en sí misma, es representada en un plano cósmico. Lo que hace Levi-Strauss es invertir los términos, “no se trata de establecer la naturaleza del símbolo sino de establecer la naturaleza simbólica de la vida social” esto es lo que permite que un determinado sistema de parentesco, a través de la prohibición del incesto, se convierta en un sistema de conversación donde la pregunta no es “bajo qué mecanismos una sociedad se reproduce a sí misma” sino “cuál es la significación de los hechos sociales”. Toda relación social lleva implícito un plano de creencias, representaciones que hacen posible la significación.

Por todo lo anterior, es Levi-Strauss quien establece que lo que trata de descifrar la antropología es el conjunto de significados entre las relaciones sociales, y no las relaciones sociales en sí.

Bibliografía

Lévi-Strauss, C., “El análisis estructural de los mitos”, en Antropología Estructural, Ed. Eudeba, Buenos Aires, 1968.

Lévi-Strauss, C., “La ciencia de lo concreto”, en El Pensamiento Salvaje, México, Ed. FCE, 1975, pp. 11-59*

Millán, Saúl, “Sincretismo y bricolage: el pensamiento salvaje en Mesoamérica”, en  María Eugenia Olavaria, Saúl Millán y Carlo Bonfiglioli (cords.), Lévi-Strauss: un siglo de reflexión, Juan Pablos Editor, UAM, 2010, pp. 43 – 62

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