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Algunos portales han dado a conocer una noticia donde se menciona que un joven de 14 años, que residía en la delegación Tláhuac, en la Ciudad de México,decidió quitarse la vida la noche del pasado sábado 23 de julio tras una reunión con compañeros de la escuela. Las notas tantean el posible estado de intoxicación etílica que pudo presentar el joven de nombre Brayan Arturo Mendez Rodríguez al momento de ahorcarse en el patio exterior de su casa. La muerte del estudiante de secundaría habría sido ocasionada por la constante burla sufrida durante las recientes semanas a raíz de su nombre, pues, en ultimas fechas se ha virilizado en redes sociales una constante mofa hacia las personas latinas con nombres anglosajones dando origen a expresiones como: “El Brayan”, “El Kevin”, “La Britany, “La Kimberly”, etc., relacionando, además, lo nombres con actividades delictivas, consumo de drogas, embarazo precoz y no deseado, entre otras que conforman un estereotipo “vulgar“.

suicidiobrayanEn su mayoría, los portales han usado  la fotografía que se muestra a un costado; sin embargo, indagando la misma fotografía, es posible encontrarla en diversas notas, por ejemplo: una del 23 de septiembre del 2015 donde dos adolescentes se suicidaron. Lo anterior, aunado a la escasa información y difusión de la noticia, da pie a especulaciones sobre la veracidad de los hechos. Empero, el asunto no queda sanjado del todo por su cualidad de veraz: los comentarios a la nota en su mayoría hacen gala de aquello que habría motivado al supuesto joven a quitarse la vida. comentariosbrayan

Cuestionar si la noticia habla de un hecho realmente sucedido queda en un segundo plano cuando la burla, el agravio y la ofensa rebasan la posible ficción. Aquello que no está a discusión es el impacto que estos estereotipos puedan tener sobre las personas en las que recae; basta con mantener la estructura del problema y cambiar las variables. Verbigracia, hace unos días trascendió que, la actriz y comediante estadounidense, Leslie Jones abandonaba su cuenta de twitter debido al acoso y la gran cantidad de insultos raciales que se generaron por horas después de que el pasado 15 de Julio se estrenara en su país la película Ghostbusters, donde ella protagoniza junto a Melissa McCarthy, Kristen Wiig y Kate McKinnon.

En este caso, el apelativo despectivo de los estereotipos aludidos al inicio, son sustituidos por cuestiones de género y/o “raza”, donde ser mujer u hombre (entiéndase “hombre” como expresión para referirse a varones y mujeres)  no-blanco es sinónimo de desprestigio. Desde luego, abandonar la red social no es equiparable en cuanto a su magnitud con lo supuestamente sucedido al joven de 14 años; sería ridículo considerarlo así. El ataque que ha sufrido la actriz estadounidense va más allá de su participación en la película Ghostbusters; es cierto que se origina por su protagónico y sin embargo los comentarios se centran no en la calidad de su participación sino en su cualidad de mujer negra.

Un último ejemplo, en un ámbito diferente, es el del periodista argentino Alejandro Fantino quien calificó de “horrenda” a la liga Mexicana de fútbol. El periodista opinaba en su programa de radio sobre el regreso del futbolista argentino, Darío Benedetto, al Club Atlético Boca Juniors, más conocido como Boca Juniors, y su nulo aporte al equipo en la eliminación del mismo en el torneo internacional Copa Libertadores de América. Todo surgió luego de mencionar que Benedetto regresó a Argentina tras su paso por el Club América, de México, dando paso a una crítica hacía la misma liga Mexicana. La respuesta por parte de la prensa y los aficionados fue inmediata y el periodista tuvo que sobrellevar los comentarios no solo de quienes reviraban su crítica sino incluso de quienes en un intento por replicar imprecaban a Fantino o esgrimían su nacionalidad para insultarlo; toda vez que se sugiere coloquialmente que los argentinos radicados en México se ganan la vida como meseros (dando por hecho que es una actividad inferior).

En el primer caso es claro que lo deleznable es la actividad delictiva, y lo demás, el embarazo no deseado, etc., se sugiere como vinculado a la pobre educación de algunos sectores sociales; cosa que no se atiende desde la reproducción de la mofa contra un pequeño sector delimitado por el nombre. En el segundo no se habla de la actriz respecto de la calidad de su participación en la película sino de rasgos que, si bien podrían estar vinculados a la película (como el abrupto cambio en el género de quienes protagonizan, siendo las películas anteriores de Ghostbusters protagonizadas por varones), se aíslan y se usan de centro para las agresiones en cuanto su condición de mujer y su color de piel, abandonando toda relación con la cinta. Y en el último caso, se deja la evaluación del nivel futbolístico de las ligas para arremeter contra una sociedad entera y contra algo tal como la nacionalidad.

Poco o nada hay de consideración respecto de aquellos sobre los que recaen los estereotipos, entonces, cabe preguntar: ¿De qué hablamos cuando hablamos? ¿A partir de dónde se generan nuestros juicios y dónde los concretamos?

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