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El pasado sábado 25 de Junio tuvo lugar la edición 38 de la Marcha del orgullo LGBTTTI (Lesbianas, Gays, Bisexuales, Travestis, Transexuales, Transgénero e Intersexuales) 2016-06-25-PHOTO-00000302-960x500en la Ciudad de México donde miles de personas se reunieron en el Monumento a la Independencia para transitar hasta la plancha de la Plaza de la Constitución bajo la consigna: “Todas las familias, todos los derechos, ¡Ya!”. El lema de la movilización surgió en defensa de las familias que componen la comunidad LGBTTTI y los derechos de las mismas, esto luego de los actos de violencia que se han presentado en fechas recientes tanto dentro como fuera del país.

A inicios de junio, la Arquidiócesis Primada de México se manifestó en contra de la reforma al artículo 390 del Código Civil propuesta por el presidente Enrique Peña Nieto que permitiría la adopción a parejas del mismo sexo. El cardenal Norberto Rivera remarcó que “a nadie se le consultó” y la Jerarquía de la Iglesia católica calificó la decisión como completamente inmoral e injusta, pues disponía de los niños como si se tratase de trofeos que  “privilegia caprichos homosexualistas” (Fuente: La Jornada).

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Alejandro Solalinde

Por su parte, Alejandro Solalinde, sacerdote católico y coordinador de la Pastoral de Movilidad Humana Pacífico Sur del Episcopado Mexicano (conocido por su defensa de los migrantes en su paso hacía Estados Unidos), alzó la voz para pedir que la Arquidiócesis de México haga un llamado a los feligreses a no actuar con violencia contra aquellos que se manifiesten a favor del matrimonio igualitario. Solalinde inclusive señaló la hipocresía que se vive dentro de la iglesia al mencionar que esos mismos que condenan el matrimonio igualitario están vinculados con casos de pederastia como sucede en Oaxaca (Fuente:La Jornada).

Empero, importó poco el comentario de Solalinde y casi de inmediato las iglesias católica y evangélica se unieron en una cruzada contra las bodas entre personas del mismo sexo, acto que secundó el Frente Nacional por la familia. A la par, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) puntualizó la obligación que tienen los sacerdotes sobre la iglesia para notificar e informar de la propuesta de reforma al artículo 390 del Código Civil; así se enfatizó una campaña homofóbica.

Las reacciones no tardaron en llegar y Olivia Rubio, activista de la organización Familias Diversas dijo que si bien la iglesia no llamaba a sus feligreses a cometer asesinatos, sí propiciaba el odio: “lo que terminará sucediendo es que pagaremos por el odio que promueven”. Los ataques contra la comunidad LGBTTTI se incrementaron al grado que la vicepresidenta de la Comisión de la Diversidad de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal y legisladora del PRD, Rebeca Pelarta León, pidió a la Segob que interviniera para frenar los mensajes de la Iglesia católica que provocaban actos de discriminación. Igualmente, la presidenta del Consejo para Prevenir la Discriminación de la Ciudad de México, Jacqueline Hoist Tapia, advirtió que la discriminación en contra de este sector de la  población es de las más violentas.

Sin embargo, nada de eso fue escuchado y atendido realmente, con lo que continuaron las manifestaciones en contra de los matrimonios entre iguales (expresión usada para referirse a los matrimonios entre homosexuales). Verbigracia, en Yucatán un contingente de monjas marchó en rechazo a la prepuesta de reforma en torno a la unión legal entre homosexuales. Los manifestantes llevaron pancartas donde escribieron mensajes a favor de la imagen tradicional de la familia compuesta por  un varón, una mujer e hijos, además  gritaron consignas en contra de las parejas del mismo sexo.

el Vocero del Arzobispado

Hugo Valdemar Romero, vocero de la Arquidiócesis.

Este domingo 26 de junio, un día después de la marcha,  La Iglesia Católica a través del sacerdote Hugo Valdemar Romero, director de Comunicación Social de la Arquidiócesis objetó que la iglesia sea tachada de homofóbica sólo por estar en contra de los matrimonios homosexuales. Apoyándose en el valor de la opinión, en su publicación Desde la fe , argumentó que una posición contraria al matrimonio entre iguales dada desde la opinión no debe ser considerada una protesta de odio o “lenguaje de odio”: “defender a la familia no es homofobia”. El sacerdote declaró que bajo esa misma lógica, toda opinión contraria a la opinión de otra persona tendría que ser tomada como odio,  “toda oposición es odio; todo desacuerdo es odio”. Defendió la postura de la Iglesia e inclusive habló de una ‘cristianofobia’, un odio a su congregación y los valores que en ella imperan. No obstante, al siguiente día, el portal www.pueblaonline.com.mx dio a conocer que la Arquidiócesis de Puebla mantiene una embestida contra el matrimonio gay.

En otro lugares, diversas organizaciones sociales y religiosas defienden su postura y encabezan protestas como en Cuernavaca, Morelos, donde un grupo encabezado por diputados del PAN y de Encuentro Social tomaron el Congreso local con el fin de impedir que los diputados del PRD y del PRI declararan válido el matrimonio entre personas del mismo sexo; cosa que sirvió de poco, pues pese a la toma de la tribuna, los disputados, en sesión alterna, declararon válidas las reformas al artículo 120 de la Constitución Política del estado de Morelos y los códigos familiar y procesal famliar para la regulación de la figura jurídica del matrimonio igualitario. En respuesta, los inconformes advirtieron que actuarán de manera legal contra lo emitido por los diputados del PRD y del PRI, manteniendo la toma del Congreso local hasta el próximo 3 de julio.

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Por lo pronto, a lo largo del país continua la discusión con uno y otro grupo recriminando al contrario; lo preocupante es que no se trata solo de discursos dichos al aire, sino que respaldan los enfrentamientos, promueven la intolerancia, la animadversión, y en algunas ocasiones derivan en crímenes de odio.

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