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Come gather ‘round people, wherever you roam and admit that the waters around you have grown, and accept it that soon You’ll be drenched to the bone. If your time to you is worth savin’ Then you better start swimmin’ Or you’ll sink like a stone. For the times they are a-changin’.

Bob Dylan

Desde hace unas semanas se viene hablando del Brexit, una abreviatura de dos palabras en inglés, Britain (Gran Bretaña) y exit (salida), que significa la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Esta iniciativa, promovida por el ala tory del parlamento inglés, se definió por un doble frente. Por un lado Nigel Farage, líder del Partido de la Independencia del Reino Unido (Ukip), que ha hecho campaña por su cuenta en una plataforma paralela, Leave.eu, auspiciada por el millonario Arron Banks. Y por el otro lado, por el exalcalde de Londres y exboxeador, Boris Johnson, quien prácticamente se volvió el rostro de la campaña.

Las consecuencias del Brexit a corto plazo fueron patentes. Los mercados internacionales se volatilizaron trayendo consecuencias indeseables para economías ya de por sí volátiles, como México; quien lucha por conservar la paridad peso-dólar a menos de los $20 que más de un lego ya ha vaticinado. Los nacionalismos se exacerbaron, como sucedió en Cataluña (teleSUR), quien por cierto ha establecido referéndums para su separación del grueso de España tras el triunfo del PP; del mismo modo que lo hará Escocia (Público) en unos días, ante su mayoría de votos por permanecer en la unión Europea (Ver la reacción en contra de los comentarios de Donald Trump). El hundimiento de la libra, cuyo valor cayó a su peor nivel en treinta años (BBC). Y lo que es más que evidente, puesto que representó la causa por la que comenzó todo esto, la inmigración extranjera.

 

El 76% de británicos considera que los niveles actuales de inmigración son insostenibles (El Mundo). La Unión Europea estableció acuerdos con Turquía para aliviar la crisis; acuerdos que beneficiaron a Turquía al duplicar la ayuda financiera a 6800 millones de euros (US$7.600 millones), además de que sus ciudadanos ahora podrán viajar a los 26 países europeos dentro de la zona Schengen sin requerir visados. (BBC). Por último se intensificarán las conversaciones para su integración en la UE. Los planes de separación ponen en riesgo el futuro de miles de refugiados, que buscan refugio en Europa, principalmente Alemania.

El 24 de junio, el Brexit ganó el referendo (BBC), desatando el descontento de más de 16 millones de británicos, en su mayoría jóvenes. La opinión del Reino Unido, conservada sólo por el nombre, se divide y son divisiones bastante claras. Tampoco hay que dejar de mencionar el asesinato de Jo Cox. Tommy Mair, su asesino, gritó “Britain first!” antes de efectuar los disparos y en sus primeras declaraciones a la policía habló de “muerte a los traidores” y “libertad para Reino Unido”. (BBC). Esto habla más de una radicalización del pensamiento independentista.

Según reporta la BBC, «Ya se sabía que en Reino Unido las personas mayores también acuden en mayor proporción a las urnas: en las elecciones de 2015 el 78% de los mayores de 65 ejerció su derecho, por un 43% de los ciudadanos entre 18 y 24 años y un 54% de aquellos entre 25 y 34.»

Mientras tanto, tras el triunfo del Brexit, los titulares reportan el descontento de la población joven «Hemos perdido el derecho a vivir y trabajar en 27 países».

“El futuro de este país ha sido decidido por quienes no estarán aquí para vivir con las consecuencias. Qué desastre”, escribió en su cuenta de Twitter un joven que se identifica como ‏@ThomasAmor1 y quien vive en Manchester, en el norte de Inglaterra.

Una generación de visiones obsoletas me ha costado mi futuro y el de cada joven, pero morirá antes de que vea las consecuencias #NotInMyName”, indicó Jake Upton (@UptonJake1).

Georgina Hayes compartió este mensaje: “Totalmente devastada. Miedo e ignorancia le han ganado a la tolerancia y a la unidad. Este resultado no habla por mí” (BBC)

Es así como el león y el unicornio comienzan un nuevo periodo de desasosiego en su historia de largas disputas, ahora bajo la incógnita de si todavía es posible echar a atrás una realidad que nos cuesta aceptar. (The Independent). SIn mencionar los nuevos brotes de racismo entre los ingleses (BBC)

Una de las consecuencias a largo plazo, que bien podría resultar un asunto meramente “simbólico”, es el cuestionamiento del “inglés” como lengua oficial para todos los países de la Unión Europea. Lo que representa el declive de la lengua inglesa como la Koiné global, algo que indirectamente afecta el imperialismo de nuestro vecino americano. A ello se suma los impulsos separatistas de Escocia en el Reino Unido, Cataluña en España, Texas en Estados Unidos, Quebéc en Canadá y la región Flamenca en Bélgica (Vice). ¿Hasta qué punto el mundo puede tolerar el separatismo y la discordia?

 

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