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Douglas Adams, un reconocido escritor inglés (Adams, 1994), autor del Autoestopista galáctico, cuenta que, al visitar el Templo Zen del Pabellón de Oro (Kinkaku-ji) en Kyoto -construido originalmente en 1397 como casa de campo imperial- se sorprendió por lo bien conservado que se encontraba el edificio, a pesar de tener ya más de seiscientos años.

-Por el contrario- le increpó el guía de turistas -en realidad el templo había sido quemado hasta los cimientos en dos ocasiones-

– ¿O sea que no es el templo original? – preguntó él – ¡Por supuesto que es el original! – le contestaron.

– ¿Pero no se incendió? – volvió a preguntar confundido. -Sí, dos veces- le volvieron a contestar, extrañados. En realidad, el edificio fue destruido hasta sus cimientos, en múltiples ocasiones, durante la rebelión Onin (1467-1477). El mismo número de veces volvió a ser reconstruido, la última vez en 1955, tras un desafortunado incendio que lo dejó hecho cenizas.burned_kinkaku

– Por supuesto. Es un edificio histórico importante- Simplemente era algo que un profano no podía comprender, pues al no quedar nada de la construcción anterior, el edificio tenía que reestructurarse «con materiales completamente nuevos». Pero entonces, ¿cómo era posible que sea el mismo edificio?

-Siempre es el mismo edificio –  era la respuesta más válida que pudo tener. En palabras del propio Douglas:

«Y tuve que admitir que este era un punto de vista perfectamente racional, solo que partía de un postulado completamente inesperado. La idea del edificio, la finalidad del mismo, y su diseño, son todos conceptos inmutables y son la esencia del edificio. El propósito de los constructores originales es lo que sobrevive. La madera de la que está construido decae y es reemplazada todas las veces que sea necesario. El preocuparse por los materiales originales, que solo son recuerdos sentimentales del pasado es no saber apreciar al edificio.»[i]

[i] Yukio Mishima tiene una novela que toma prestado el nombre del edificio para imaginarse los hechos que llevaron a su destrucción. La novela fue publicada en 1959, cuatro años después de su reconstrucción.

Fotos: Jaycangel

Unknownhttp://maizuru-walker.hp.infoseek.co.jp/zatsugaku/047/index.htm

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