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Para dar respuesta a la interrogante anterior me haría falta mencionar algunos ejemplos de desobediencia que, contrario a lo que se podría pensar, Sí hicieron temblar al régimen en turno:

  • Mohandas Karamchand (Mahatma Gandhi) desafió al imperio británico en la India, al desobedecer al régimen mediante el método de resistencia no violenta. Fue el inspirador de la marcha de la sal, una manifestación a través del país contra los impuestos a los que estaba sujeto este producto. En vida logró abotener la independencia de su país
  • Michael King Jr (Martin Luther King) se opuso a la segregación estadojuntense y a la discriminación racial a través de métodos no violentos de desobediencia civil. Su objetivo fue el de obtener el derecho al voto, y ganar mejores condiciones para el pueblo afroamericano. Entre sus acciones más recordadas están el boicot de autobuses en Montgomery, y el liderazgo de la Marcha sobre Washington por el Trabajo y la Libertad, en agosto de 1963, al final de la cual pronunciaría su famoso discurso “I have a dream”.
  • Rolihlahla Mandela (Nelson Mandela) se convirtió en el primer presidente negro de su país, tras años de permanecer encarcelado por desobediencia al régimen. Tras asumir el cargo, se dedicó a desmontar la estructura social y política heredada del régimen anterior (apartheis) a través del combate al racismo institucionalizado, la pobreza y la desigualdad social, así como también la promoción de la reconciliación social en Sudáfrica.

¿Pero qué tienen en común Mohandas, Michael Jr y Rolihlahla? Pues no mucho, además de su característica disposición a la desobediencia civil. El primero es hindú, el segundo americano y el tercero sudafricano. Lo que tienen en común es su parentesco intelectual. Los tres provienen de una sepa teórica representada mayoritariamente por el escritor, poeta y filósofo Henry David Thoureau.

Nacido en Concord, en el Estado de Massachusetts, el año de 1817. Para cuando se dieron los conflictos que desembocaron en la intervención estadounidense en México (1846-1848), Thoureau tenía 29 años, por lo que tenía que pagar impuestos al estado de Massachusetts, un Estado esclavista para aquel entonces, con el objetivo de financiar la guerra con México.

Para ser consistente con la clase de pensamiento que expuso posteriormente en su ensayo sobre la Desobediencia Civil, publicado un año después de finalizada la guerra, se negó a pagar los impuestos que el Estado le requería. Razón por la que fue encarcelado una noche, hasta que sus amigos pagaran su deuda.

Por cierto ¿Ya saben que el vencimiento del plazo para presentar su declaración anual ante el SAT se vence el día de mañana, 30 de abril? Si no lo hacen, el SAT los multará con 1,240 pesotes. Yo sólo me limito a citar a Thoureau:

«Una minoría no tiene ningún poder mietras se aviene a la voluntad de la mayoría: en ese caso ni siquiera es una minoría. Pero cuando se opone con todas us fuerzas es imparable. Si las alternativas son encerrar a los justos en prisión o renunciar a la guerra y a la esclavitud, el Estado no dudará cuál elegir. Si mil hombres dejaran de pagar sus impuestos este año, tal medida no sería ni violenta ni cruel, mientras que, si los pagan, se capacita al Estado para cometer actos de violencia y derramar la sangre de los inocentes. Ésta es la definición de una revolución pacífica. si esta es posible.» (Thoureau, 1949: p.52).

No son las leyes las que nos sacarán de este cementerio en que hemos convertido a México, es la justicia y la dignidad de todos nosotros como ciudadanos, pero más que ciudadanos: personas. Después de todo, nunca lo olviden: la esclavitud era legal, el holocausto era legal, la segregación racial era legal. No hay que usar al Estado como unidad de medida para delimitar nuestra condición humana.

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