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Hay dos factores por la que los índices migratorios tengan un considerable cambio a partir de la década de los 80’s. El primero es la transformación étnica mayoritaria del flujo migratorio (se abrieron las puertas a la migración proveniente de Asia y el Caribe) y segundo el incremento de la modalidad y el volumen. Para 1986 la cifra de indocumentados había alcanzado un nivel tope de 1,7 millones según el Statistical Yearbook of the Immigration and Naturalization Service[i].

Según el US Federal Census Bureau, del total de 248,7 millones de habitantes en EEUU, 9% eran de procedencia hispana con 5.4% de origen mexicano y 4,3 millones (1.7%) nacidos en México.[ii] Para entonces, los mexicanos ya habían alcanzado el 63% del total de la población hispana (31,798, 258 aprox.).

Con este drástico incremento de población, en consecuencia se deriva los principales problemas de racismo en la población local. La cantidad de inmigrantes en Estados Unidos entre 1981-1990 fue la más grande de los últimos 70 años. Es por ello que la preocupación más relevante para los ciudadanos estadounidenses fue la inmigración indocumentada. Al dejar de existir el Programa Bracero la producción del campo se satisfacía a través de esta clase predominantemente agrícola.[iii]

Debido a diferentes factores de presión al gobierno de los Estado Unidos, surgió el proyecto de ley conocido como la IRCA[iv]. El objetivo de esta ley era el de legalizar a la población indocumentada desde 1982 y ofrecer cierto rango de amnistía laboral al sector de trabajadores del campo (Special Agricultural Worker). Además de lo anterior también se  estableció una Patrulla Fronteriza que controlara el ingreso por la frontera sur. La  IRCA fue aprobada en 1986 y comenzó a hacer efecto para el año de 1987.

A finales del siglo, de los tres millones de solicitudes, 1,8 fueron aceptadas bajo amnistía general y 1,2 por el programa de agricultura.[v] Las condiciones que generó la IRCA, resultaron un factor determinante para que los trabajadores mexicanos optaran por permanecer en territorio estadounidense con sus familias; ya no temporal sino en definitivamente.

Según estadísticas del US Federal Census Bureau[vi], para principios del 2000 el 11% de la población total estadounidense nació en el extranjero. De ellos el 52% en Latinoamérica. Para el 2010, el total de la población migrante en Estados Unidos se acerca al 13% de la población pese al recrudecimiento de las políticas migratoria estadounidenses, tras el atentado de las torres gemelas.

De ese porcentaje el 53.1% en Latinoamérica, con un total del 29.3% mexicanos. Estas estadísticas no suelen diferenciar si el migrante en cuestión cuenta con una adscripción étnica que haga más vulnerable su permanencia en el extranjero o si es capaz de establecer vínculos entre las comunidades externas o internas del país. Esos serán dos de los retos del porvenir migratorio.

[i] U.S. ins Immigration and Naturalization Service (1992)

[ii] http://www.census.gov/main/www/cen1990.html Sobre la población hispánica: http://www.census.gov/prod/cen1990/wepeople/we-2r.pdf última consulta: 12/09/15

[iii] De estos tiempos data la labor activista de César Chávez en California como líder sindical.

[iv] Immigration Reform and Control Act en Verduzco Igartúa, Op. Cit: 581

[v] Verduzco Igartúa, Op. Cit.

[vi] US Census Bureau, “The Foreign-Born Population in the United States: 2010”, en Unided States Census 2010. https://www.census.gov/prod/2012pubs/acs-19.pdf Última consulta: 31/08/15

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