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Si nos concentráramos menos en la contingencia y más en los elementos que hicieron posible la masacre de Topo Chico, podríamos cerciorarnos que el caso no es una excepción. Los mismos fenómenos se repiten en otros penales alrededor de la República mexicana, por lo que es posible advertir con suficiente tiempo, a los estados de la República, de los riesgos que implica dejar en manos de los internos las funciones que le conciernen a los funcionarios.

Para cuando la noticia se hizo púbica, los medios reportaron 52 muertos, 12 heridos, al menos 5 de gravedad como saldo arrojado en una riña, entre grupos delictivos, dentro del penal de Topo Chico.

La noticia circuló por diarios de todo el mundo y la cifra se redujo oficialmente a 49 reos muertos, durante la refriega.

¿Qué fue lo que causó todo? Estas son algunas causas, según informes de la CNDH y CEDHNL, publicados oportunamente en 2013 y 2014:

  • Las condiciones de sobrepoblación y hacinamiento. El penal tiene con una capacidad para alojar a 3,635 internos, para entonces la población real era de 4,585.
  • Poca separación entre internos. Se reportó que la separación entre hombres y mujeres en talleres, área escolar y visita íntima era inexistente
  • Condiciones sanitaria deficientes. Los servicios de alimentación, higiene y atención médica eran y siguen siendo deficientes.
  • Poco personal de seguridad. Topo Chico padecía de fuertes carencias en torno al personal de seguridad, la CEDHNL reportó que el penal contaba con 75 elementos, equivalente a un déficit de 940 custodios.
  • Cobro de cuotas. La existencia de cobros por parte de los custodios e internos hacía insoportable la estadía.
  • Nula reinserción social. La institución no tenía capacidad para vincular y reinsertar socialmente a los internos que salían libres.

El resultado del Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria 2014, elaborado por la CNDH, nos indica la existencia de una importante problemática en los centros penitenciarios donde los internos realizan o participan en actividades propias de la autoridad. Topo Chico es el ejemplo claro de la penosa situación en la que se encuentran la mayoría de los penales mexicanos, los mismos fenómenos se reproducen día a día, generando las condiciones para que sean violados los más básicos Derechos Humanos, repitiéndose el caso ‘Topo Chico’, sólo que en otra entidad.

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