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No hace mucho, mientras pasaba los días en la casa de mi madre tuve la ocasión de ver un RealityShow que llevaba el fastuoso título de “Terapia de Shock”. El programa trata de jóvenes criminales que al ser detenidos son llevados a prisión, y llevados con otros presos con antecedentes criminales que, al pirncipio, les gritan improperios hasta quedar exhaustos, luego les dan un recorrido por las instalaciones y al final buscan orientarlos para no ser ingresados a prisión a través de una plática más halagüeña. De ese modo los jóvenes malcriados y de conducta reprobables serían reorientados hacia el camino del bien que la sociedad estadounidense espera al saber lo que es la “realidad” en la cárcel. Dudé mucho del valor pedagógico del programa, y no lo hubiese tolerado hasta el final, de no ser porque tenía en mente escribir al respecto. El caso de Ethan Couch me ha caído como anillo al dedo para darle un contexto, pese a que piense que nuestra “realidad” está muy lejos de lo que nos pintan lo medios de comunicación regidos por el mensaje “Vive feliz: ¡Consume!”

No medir las consecuencias de nuestros actos puede tener consecuencias catastróficas para nuestra fortuna y para muchos de los que nos rodean. Beber y conducir una camioneta quizá se uno de los peores. Ser filmado en un video viral bebiendo alcohol, en flagrante violación de la libertad condicional impuesta por el Estado de Texas podría ser otra. Pero pedir na pizza desde el celular no parece ser algo que muchos de nosotros tengamos que lamentar, aunque ese sea el caso del joven con afluenza Ethan Couch. Y es que, se vea desde donde se vez, su vida está repleta de malas decisiones cuyas consecuencias (de ser cierto lo que dicta su condición psicológica) él jamás comprenderá.

Dicen los entendidos que el término «afluenza» se refiere a una condición, supongo que psicológica, que te hace incapaz de medir ni comprender las consecuencias de tus actos y al parecer puede ser utilizado como atenuante para salir en libertad en las cortes texanas. Esto venido al caso, debido a Ethan Couch, un joven delincuente, detenido en México junto a su madre Tonya Couch en Puerto Vallarta este 29 de diciembre.

Perseguido en su país al infringir su libertad condicional, tras haber matado a cuatro personas (y dejar heridas a otras nueve) con su camioneta. La fiscal asignada al caso en ese entonces pidió 20 años de prisión para Couch.

Según investigaciones de la  BBC: «El primer registro que se tiene de la palabra afluenza es de 1954.

El término es un neologismo que nace de la combinación en inglés de influenza (gripe) y affluence (afluencia, riquez).

Se hizo popular en 1997, a raíz de la publicación de dos libros: The Golden Ghetto: The Psychology of Affluence (El gheto de oro: la psicología de la afluenza) de Jessie O’Neil, psicóloga y bisnieta del expresidente de General Motors Charles Erwin Wilson, y Affluenza: The All-Consuming Epidemic (Afluenza: la epidemia de los que todo lo consumen), de los expertos John De Graaf, David Wann y Thomas H. Naylor.»

En términos generales la Afluenza sería una «consecuencia de ser malcriado por una familia de clase alta, con mucho dinero, que no exige responsabilidad ni castiga los actos incorrectos.» como es el caso del joven Couch, quien fue declarado culpable de homicido involuntario por intoxicación y fue sentenciado a 10 años de libertad condicional y a rehabilitación.

La juez Jean Boyd aceptó como atenuante el principal argumento de la defensa: que el joven —entonces de 16 años— sufría afluenza, “la enfermedad de los niños ricos”. [BBC]

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Previamente, a la edad de 13 años, Ethan ya había tenido problemas con la policía al haber sido encontrado orinando en un estacionamiento, en la camioneta que conducía, donde descubrieron botellas abiertas de cerveza y una niña de 14 años completamente desnuda. Cuatro eses después Ethan chocó la camioneta de su padre, apagando las vidas de Breanna Mitchell, de veinticuatro años, Brian Jennings, cuarenta y un años, Hollie Boyles, y su hija de Shelby de cincuenta y dos y veintiún años respectivamente.

La polémica no se hizo esperar. Mientras unos elogiaron la decisión del juez Boyd, otros consideraron que lo que prevaleció fue el dinero; tal como lo declaró Eric Boyles, Padre y esposo de Hollie y Shelby. El caso también fue criticado por los medios, quienes lo consideraron un ejemplo de las desigualdades del sistema judicial.

¿Pero qué se podría esperar de Ethan, cuando fue criado bajo la creencia de que sólo las personas mediocres obedecen reglas o que los problemas escolares se resolverían cuando su padre comprara la institución? Al menos ese es lo que el NewYorker opina al respecto.

Mead-Sad-Lessons-of-the-Affluenza-Teen-1200Al parecer, fue suficiente un video en la red donde se aprecia al joven Couch bebiendo alcohol, en flagrante violación de su libertad condicional. Motivo por el cual, abandonará su país junto a su madre con la intención de desaparecer por completo con el cabello y la barba teñidas de negro. Al final les delató una llamada -desde su teléfono estadounidense- para encargar una pizza proveniente de una de las zonas más lujosas de Puerto Vallarta.

Por lo mientras, y en lo que las autoridades mexicanas regresan de vacaciones, se quitan la modorra, se toman su cafecito y retoman sus funciones administrativas, el joven Couch esperara bajo custodia.

Seguiré el tema de cerca. No el de Couch, sino esa manera tan peculiar en la que los estadounidenses suelen tratar a sus jóvenes; porque tarde o temprano ellos serán los que dicten nuestro destino infame en esta simulación de justicia, subordinada a los intereses económicos.

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