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Según información del portal británico de noticias Daily Mail, uno de los videos más brutales de ISIS, en donde se puede ver la decapitación de 22 soldados sirios en una secuencia de 16 minutos en calidad HD, tuvo un costo neto de 200 mil dólares y una producción tan exhaustiva que la ilusión de terror que pretende se ve fácilmente asimilada por lo que solemos llamar espectáculo, es decir, una relación social entre la gente que es mediada por imágenes; en donde el terrorismo provocado por las brutales matanzas se ve cuarteado por el morbo del hombre moderno acostumbrado al correr de la información como parte del bienestar público.

Sin embargo, los mehqdefaultdios técnicos ligados a sus dueños aún señalan a ciertos actores sociales como herederos del dominio tecnológico. Una clase media que se nutre ella misma.  Tal vez los jóvenes en los que Jürgen Habermas algunas vez confió en los sesentas como suplantadores del proletariado, en cuanto especialistas natos de la era digital, situados en un contexto hostil – desarraigo, racismo y marginación- en donde el único status sigue siendo la propiedad de un playstation 4 que hoy en día procura un lugar en la globalización y  la logística para atacarlo.

Sólo una generación que se ha desarrollado en la industria del entretenimiento es capaz de transformar un fundamentalismo en espectáculo; tanto por la inversión del capital de la vieja guardia empresarial, que siempre sigue a la juventud como la mayor de las inversiones; como en el fácil manejo que las nuevas generaciones demuestran para la manipulación de la información.

¿Cómo financiar decenas de videos en donde lo importante ya no es la industria de la muerte, sino la muerte como industria? El cuestionamiento es injusto ¿Del petróleo expropiado por los yihadistas? ¿De la inversión saudita para los que son sus compinches fundamentalistas? ¿Tal vez de EU y la Unión Europea en un jaque al gobierno de Bashar al-Ásad?

Aunque las tentativas sean viables, la respuesta tiende a englobarse en una sólo concepto, el de la oferta y la demanda: no es que queramos ver a ISIS proclamando su mensaje de odio en contra de occidente, lo que queremos es “alta fidelidad”, y estos tipos la tienen.

La  respuesta seguirá estando del lado de la infraestructura, aquella materia prima que proporciona las reglas de la existencia humana en la que no basta la producción de la vida si lo que se busca es la configuración de un imaginario, que en este caso denomina a un enemigo dispuesto a darle al público lo que quiere, una bien planeada carnicería imposible de rendir goce sino es por la imagen, su reproducción y la iniciativa de ejecutar al enemigo sin reparar en las balas. Espectáculo que pierde mucho de su potencia cuando el medio por el que nos llega es la primera plana, pues el morbo (“Atractivo que despierta una cosa que puede resultar desagradable, cruel, prohibida o que va contra la moral establecida”) ya no es redactable si quiere ser masivo, para eso hay foros en Internet.

Veamos a la política como el primo cuarentón del espectáculo. Cualquier politización de un acontecimiento social como una ejecución es tedioso para el espectador que ahora es capaz de saltarse el análisis para llegar directamente al hecho. No importa si tal o cual agencia encamina la verdad hacia sus fines ideológicos; ya sea CNN, RT, Amaq, Vice o Mtv, el imaginario colectivo que toman la molestia de construir es de segunda. Está gastado, simulan a un viejo mórbido intentando convencer a un quinceañero de que la mejor película de horror es El exorcista, no es que no lo sea, sino que ya a nadie le importa.

El síntoma no está en la sospechosa producción de un video que tiende a amalgamarse con el sentido común de la opinión pública. Ver la información de la agencia Amaq, fuente de noticias no oficial afiliada al Estado Islámico, no hace ni cosquillas a las exigencias del espectador, la información sigue siendo encaminada y la fuente nunca será confiable en cuanto sirva a los intereses políticos y económicos de quien transmite, por lo que la desinformación es total si la intención del público está ausente.

“No sabe por qué lo hace, pero lo hace”, es el axioma que todo dominio busca, es así que el morbo es la forma más perfecta de ideología, pues en el morbo el goce está en el sujeto sin siquiera hacerlo participe de la información. Quiere saber, pero no sabe por qué.

Ver una matanza de ISIS gracias a un rekt tread (rekt: When someone gets completely destroyed) es mucho más corrosivo que cualquier boletín de prensa. Las matazones del grupo terrorista con mayor impacto en el mundo pueden llegar a convivir en el mismo sitio junto a apartados sobre pornografía infantil, las fotos de alguna exnovia abriendo las piernas ante la cámara,  las mejores imágenes de Kate Upton sacadas de la nube personal de su dispositivo por algún hacker antisocial o los mejores video de omegle (talk to strangers) con vistosas vergas acaparando el chat entre un par de colegialas con algún redneck  provisto de un miembro pornográfico.

Todo es real y está a tú disposición:

The cringe cannel te hablará de la enfermedad y angustia que padecen los ideales modernos inacabados.

En los foros de Hispachan escriben los asesinos que el día de mañana harán la nota al balear a algún activista, empresario o funcionario.

En 4chan (Only a fool would take anything posted here as fact) los pedófilos gustan de presumir sus terribles acciones, entre otras zoofilias, odios y claro, la colección de los mejores videos de ISIS en la más alta calidad.

El blog del narco sigue explicando la situación de un país quebrado.

Sólo basta un click de tu parte.

¡Sapere aude!

 

 

 

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