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Introducción

África no es un país, por lo que hablar específicamente de movimientos migratorios en el continente, sin especificar la región, nos puede orillar a cometer más de un error al intentar comprender un fenómeno tan vago en un territorio tan vasto. Porque si se trata de hablar sólo de movimientos humanos en el continente africano las cifras serían exorbitantes (y lo son, inclusive si cerráramos el intervalo sólo al año 2014). Desde las Guerras Púnicas (264 a. C.- 146 a. C. ) hasta nuestra era, occidente no ha dejado de tener contacto con el territorio africano y la relación entre ambas partes nunca había sido tan alarmante. Estrictamente, esta clase de contacto es lo que ha contribuido a la demarcación identitaria de occidente frente a lo «otro», lo «misterioso» y «extraño» del continente africano.[1]

Principales causas de la migración africana

No muy lejos de establecer los primeros movimientos migratorios, de África a Occidente, a partir del voraz comercio de esclavos en la Europa colonial del siglo XVIII y XIX; hoy en día las principales causas de la migración en el continente son múltiples, dependiendo del contexto. Por conflictos bélicos, por la deforestación de los recursos y los desastres naturales que conlleva el cambio climático, debido a la carencia de interés – por parte de los sectores dirigentes- para reactivar la economía de su localidad, por la ausente inversión en las actividades productivas, por el neocolonialismo y la corrupción dentro de la mayoría de los estratos públicos; son muchas las razones que han llevado al continente hacia un subdesarrollo forzado y difícilmente veces reversible.

Las élites políticas frecuentemente buscan su propio enriquecimiento sin impulsar el desarrollo de sus comunidades. Del mismo modo, las organizaciones internacionales han podido, o siquiera intentado, impulsar el desarrollo político de las comunidades africanas; en su mayoría estas organizaciones se limita a la asistencia humanitaria, creando una economía dependiente de la asistencia y subordinada.

Por esas y otras razones, muchos africanos optan por la migración como un medio de cambiar la carencia de los medios de subsistencia en sus comunidades o simplemente abandonarlas, con la esperanza de un futuro más próspero. Fuente FUEM

Principios de Siglo

Para el año 2000 se estimaba que había aproximadamente 175 millones de migrantes en todo el mundo, la mayoría desplazándose de los países del sur a los del norte. Cerca del 9% -16,3 millones- eran africanos, muy por debajo del 12% en 1960. Según datos de la Comisión Mundial sobre las migraciones Internacionales, entre el 5% y el 12% de la población trabajadora, dentro de un total de 30 naciones industriales, eran migrantes. Fuente: ONU

Primera década: Desplazamiento forzado

En un informe de la ACNUR, publicado en junio de 2015, reporta un creciente desplazamiento de población, nunca antes registrado, a nivel mundial; mayoritariamente ocasionado por las guerras y la persecución política. «En concreto, a finales de 2014, un total de 59,5 millones de personas se han convertido en desplazadas forzosas, en comparación con 51,2 millones del año anterior y los 37,5 millones de hace una década. […]En 2014, cada día una media de 42.500 personas se convirtieron en refugiadas, solicitantes de asilo o desplazadas internas, lo que supone que la cifra se ha cuadruplicado en sólo cuatro años. A nivel global, una de cada 122 personas es ahora refugiada, desplazada interna o solicitante de asilo. Si todas estas personas formaran un solo país, éste sería el 24º Estado con más población del mundo. » Fuente ACNUR

Conflictos en África, Europa y Asia

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El informe también indica que «En los últimos cinco años, han estallado o se han reactivado al menos 15 conflictos: ocho en África (Costa de Marfil, República Centroafricana, Libia, Malí, noreste de Nigeria, Sudán del Sur y, este año, Burundi); tres en Oriente Medio (Siria, Irak y Yemen); uno en Europa (Ucrania) y tres en Asia (Kirguistán, así como varias regiones de Myanmar y Pakistán). Pocas de estas crisis se han resuelto y la mayoría de ellas continúan produciendo nuevos desplazamientos. En 2014, sólo 126.800 refugiados pudieron regresar a sus países de origen, la cifra más baja registrada en los últimos 31 años. »

África subsahariana

«En total, el África subsahariana contaba con 3,7 millones de refugiados y 11,4 millones de desplazados internos, de los cuales, 4,5 millones de los cuales eran nuevos desplazados en 2014. El dato de un 17 por ciento de aumento total de desplazados no incluye a Nigeria, ya que la metodología para contar el número de desplazados internos cambió en el transcurso de 2014 y las estadísticas no son fiables. Etiopía sustituyó a Kenia como el país que acoge al mayor número de refugiados de África y ocupa el quinto puesto en el ranking mundial de países de acogida.» Fuente: Informe ACNUR: Mundo en guerra, Tendencia globales.

Situación de refugiados en África Subsahariana según la ACNUR

Los esfuerzos internacionales en conjunto, se han concentrado en poner fin a cuatro situaciones específicas:

  • La de los refugiados mauritanos en Malí y Senegal
  • La de los ciudadanos de Ghana en Togo
  • La de los refugiados chadianos en Níger
  • La de los togoleses en Benín y Ghana.

ACNUR planea impulsar el retorno de cerca de 20,000 refugiados de Costa de Marfil, desde Liberia y Ghana; así como de 6,000 de la República Democrática del Congo en la República Centroafricana. Por último, en Malí, se busca reforzar la asistencia de los desplazados internos de aproximadamente 15,000 refugiados en Gao y Tombuctú. Fuente: ACNUR

[1] Más información en: Bertaux, Pierre (2001): África: Desde la prehistoria hasta los Estados actuales. Ed. Siglo XXI, Vol. 32 de la colección: Historia Universal Siglo XXI, México.

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