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cuando nadaba en dulce oscuridad, nada sabía del pacto de nacer. la

vida es, ciertamente, una de sus cláusulas. también la muerte y el dolor,

el amor, la alegría, el mero padecer, y el daño que hacemos, el

daño que nos hacen, el espejo celeste donde miramos nuestro estar

sobre la tierra. a ella nos ata la cadena que se balancea sobre todos los

abismos del mismo abismo: ser.

[Fragmento de El Pacto]

Juan Gelman, el poeta, el «expresionista del dolor»[1], nació el 3 de mayo de 1930 en Bueno Aires, Argentina. Es considerado, por muchos de sus contemporáneos, como uno de los grandes poetas de habla hispana. Galardonado con el Premio Miguel de Cervantes, sólo después de Jorge Luis Borges, Ernesto Sabado y Adolfo Bioy Casares.

Escritor prolífico y de vocación temprana, comenzó a escribir a la edad de nueve años, como lo menciona en una entrevista para el diario El País, y publicó su primer poema a la edad de once. Durante su vida en Arentina se dedicó a las letras y a la militancia política; escribiendo poesía comprometida y popular, fundando colectivos de escritores como El pan duro y Nueva expresión, publicando libros y revistas, y por último colaborando como guionista en la película Por los senderos del Libertador de Jorge Cedrón.

Su filiación hacia la militancia de izquierda le hizo simpatizante del movimiento político peronista, e inclusive combatió contra la dictadura (1966-1973) en las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR). Exiliado en Roma durante el golpe de Estado (1976), mientras cumplía una misión de denuncia para el movimiento montonero, trabajó para la UNESCO logró promover el repudio internacional por la desaparición de 30.000 argentinos disidentes. Su vida tuvo un fuerte golpe tras ser secuestrados sus hijos Nora Eva y Marcelo Ariel junto a su nuera María Claudia, quien fue mantenida con vida por su embarazo avanzado y ejecutada posteriormente por miembros del gobierno de facto. Gelman dedicaría gran parte de su vida en buscar a su nieta extraviada quien, según supo, nació en el seno de una familia adoptiva.

Se ordenó su captura, pero fue apoyado por importantes figuras intelectuales latinoamericanas, como Gabriel García Márquez, Juan Carlos Onetti, Mario Vargas Llosa, Eduardo Galeano, Octavio Paz, Günter Grass, Joan Manuel Serrat, Darío Fo, José Saramago y Fito Páez.

Su poesía es melancólica e impregnada de dolor, pero ello no le quita su compromiso político. Su obra poética es bastante extensa, pero también su prosa pues fue un prolífico periodista, promotor del respeto a los Derechos Humanos y detractor del despotismo militar; tanto si se trata de sus persecutores como su propia filiación militante.

Sus obras más destacadas fueron «Violín y otras cuestiones» (1956), «El Juego en que andamos» (1961) y «Gotán» (1962). Poco después publicó «Cólera buey» y «Fábulas» (1971) y después de una prolongada interrupción «Hechos y Relaciones» (1980). De estos tiempos es relevante su «Carta abierta» donde escribe:

deshijándote mucho/deshijándome/

buscándote por tu suavera/

paso mi padre solo de vos/pasa

la voz secreta que tejés/paciente/

como desalmadura de mi estar/

¿niñito que pasás volando por

los trabajos grandísimos?/

¿atando?/¿desatando?/¿atando para

que no me quepa en vos?/¿me fuese afuera

de este dolor?/¿a dónde?/¿qué país

sangrás/para que sangre carnemente?/

¿por dónde andás/tristísimo de tibio?

[Fragmento]

Durante su exilio publicó: Anunciaciones (1988), Interrupciones I (1988), Interrupciones II (1988) y Carta a mi madre (1989) y durante su residencia en México publicó Salarios del impío, 1993; Dibaxu, 1994; e Incompletamente, 1997.

Antes de su muerte publicó Valer la pena (2001), País que fue será (2004), Miradas (2006) y Mundar (2007). Hasta su último libro el año 2013 y su lamentable deceso el 2014.

Conulte su biografía completa en el siguiente link

[1] Fabry, Geneviève (2008): Las formas del vacío: la escritura del duelo en la poesía de Juan Gelman. Rodopi. Amsterdam – New York.

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