Etiquetas

, , ,

Por lógica del microrracismo comprendo la clase de razonamientos que, conectados entre sí, representan un potencial sistema de coherencia y justificación racista a menor escala.

Por supuesto, no es el mismo razonamiento que te llevaría a afiliarte a las listas anónimas del KKK (hoy tan públicas, irónicamente por la asociación de Hackers Anonymous), o a las asociaciones de Negros Separatistas. Formar parte del sistema en menor escala, es decir en situaciones específicas, contribuye a la normalización y a la consolidación del racismo como un sistema general, al que se puede recurrir para justificar la supuesta superioridad racial. Considerando el término “raza” como el conjunto de características fenotípicas que hacen una persona diferente a la otra, en términos políticos, religiosos, étnicos, de preferencia sexual, etc.

Si ponemos al racismo al nivel del género (género en sentido lógico no social), entonces esta clase de microhábitos serían sus especies; los accidentes varían dependiendo de la situación en la que se encuentra inmerso.

Los microhábitos racistas no son erradicados simplemente pretendiendo que han dejado de existir. El racismo, así como el concepto de raza, son categorías bastante complejas. Algunos autores consideran que puede llegar a sonar un poco anacrónico, el hecho de hablar en término de “raza” bajo los mismos términos y con la misma “libertad” con la que que se hablaba en el siglo XIX; en los tratados de Gobineau.

No obstante, y pese a todas las correcciones políticas que se pueda señalar, la “raza” sigue siendo una categoría que todavía tiene validez en los estudios sociales, especialmente en la antropología de campo, donde el concepto sigue siendo el mismo desde hace siglos; con sus respectivos bemoles. Pretender que vivimos una era “post-racial” es engañarse uno solo.

El racismo como tal es un sistema, por lo que se vuelve muy difícil de erradicar sin que se pierda el sentido de lo que se está buscando erradicar. Ese “sentido” es nutrido por más de un acto inofensivo, que sin querer se adscribe en la lógica del microrracismo. En éste ámbito la delgada línea entre la opinión y los hechos suele confundirse al grado de que, en más de una ocasión, son nuestras opiniones las que delatan el triste hecho: vivimos en una sociedad racista.

No se trata de engañar a nadie, es común pensar que existen personas de menor o mayor rango, pero de eso a pensar que ese rango será permanente, basado sólo en el tono de piel, existe un gran trecho. Tomen en cuenta que, en México, tenemos toda una tradición histórica colonial, basada en la estructura social de castas; pero cuyos antecedentes no sólo pueden ser rastreados en los orígenes de la civilización occidental , sino en las primeras civilizaciones de la humanidad. Ello nos condiciona, mas NO NOS DETERMINA. Partiremos de ese supuesto.

Anuncios