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Cuando hablamos de literatura, nadie se queja de que desemboque en pura y llana ficción, independientemente del contexto histórico en el que se encuentre. Nadie le exige que posea el rigor crítico de la narrativa histórica; al contrario, entre más metáforas y virajes utilice para poder expresarse, más auténtico se volverá la obra. ¿Entonces sería justo exigir de una historieta que lo sea? Esa es una de las mayores virtudes de Maus, tanto es un relato etnográfico de un superviviente como una producción artística; debido a la mediación que hace Art Spiegelman respecto al relato de su padre. Inaugura, dentro del género, la categoría de relato histórico y establece una nueva plataforma de expresión artística; hasta ahora sólo igualado por el Persépolis de Marjane Satrapi.

Algo de mucha relevancia es la relación que Art tiene con su padre; en muchos sentidos representa la parte más conmovedora de la historia. Pareciera que Spiegelman hijo necesitara realizar una apología de su propia historia, no es el caso del padre quien recuerda su vida sin remordimientos ni penas. Existe una inmensa brecha generacional que desvincula el uno del otro y pareciera que Art tiene mayor urgencia de franquearla que el propio Vladek.

Para él es necesario mostrar tanto los aciertos como los errores y prejuicios que percibe en la generación de su padre, una generación de la que se encuentra tan distante y de la que se encuentra separado por una guerra sin precedentes. Para mi es de mucha relevancia la personalidad de ambos. Sin caer en el victimismo ni el melodrama, característico de las obras relacionadas al holocausto, el autor narra viñeta a viñeta la vida de un hombre que sobrevive pese a todas las expectativas; demostrando una voluntad superior a la de cualquiera.

No obstante, y contrario a lo que podría sonar, esto se vuelve un fuerte problema para su hijo. Vladek es para Art un referente de integridad moral, pese a que cada instante cuestione su personalidad.

De jóvenes, tanto Art como Vladek, tuvieron que sufrir el doloroso suicidio de Anja, madre y esposa respectivamente; también sobreviviente de Auschwitz. De algún modo Art culpa a su padre de ello, ya que de manera indirecta su voluntad de vida tuvo como consecuencia la imposición de un modelo insoslayable de autoridad, obstáculo infranqueable para poder superar sus propias metas.

Quizá Art considera necesario sufrir lo que su padre sufrió para siquiera poder acercarse a él. Razón por la cual sufre de depresión y baja autoestima, algo que posteriormente empeorará hasta volverse un problema de drogadicción, que supera mediante la reclusión. Esto último lo cuenta en el fanzine Prisionero en el planeta infierno: un caso clínico, inserto como una subhistoria personal, dentro de la historia de Maus.

Vladek cree que Prisionero en el planeta infierno, representó una válvula de escape para Art, un oficio para lidiar con la muerte de su madre. ¿Será posible que, siguiendo esta sugerencia, Maus sea una manera de lidiar con la inevitable muerte de su padre?

Digo inevitable porque en eso consiste la fatalidad del ser humano mortal, no sean dramáticos, no les he spoileado nada, maduren, tarde o temprano todos vamos a morir. Quizá ese es el problema de Art, él también morirá, todos moriremos y no hay recurso alguno, ni voluntad de vida, que nos pueda ayudar con nuestra situación de mortales.

De manera similar, Viktor Frankl, otro talentoso superviviente del holocausto, termina escribiendo su obra: El hombre en busca de sentido, donde relata la vida en los campos de Dachau y Auschwitz, considerando que, inclusive en las peores condiciones inhumadas, el hombre puede encontrar una razón para vivir, basada en su dimensión espiritual.

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