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Retomaré la última pregunta que dejé en la entrada anterior: ¿La opinión de la mayoría debe ser relevante para los asuntos relacionados a los Derechos Humanos?

Si conceden que el derecho a la educación, en efecto tiene especial relevancia dentro del Acta Universal de los Derechos Humanos, en donde se apoya nuestra Carta Magna y las disposiciones de nuestro sistema judicial. Y que sus disposiciones tienen la misma importancia que el derecho que tenemos todos a vivir, entonces podrán responderme: ¿Valdrá la pena vivir bajo el miedo de ser condenados por una mayoría intolerante por el simple hecho de portar el cabello largo?

Tan fácil como cortarse el cabello, pero no es eso lo que importa. El cabello de Axan es sólo jurisdicción de Axan y de su mamá. La democracia no se define simplemente por la decisión del voto mayoritario sino por el predominio del pueblo en el gobierno político del Estado, y el Estado a su vez no debe estar sujeto a la arbitrariedad de la mayoría ni a los intereses de unos cuantos. El estado debe ser definido por un constante diálogo. Ojalá y esta reflexión sirva de antecedente para fomentarlo, porque en lo relacionado a los Derechos Humanos lo importante es la conciliación. Pero ¿Y si resulta imposible la conciliación?

Tan fácil como cambiarlo de escuela, pero insisto, no todo es tan simple. La discusión va en torno al ejercicio de los derechos humanos y la educación. Que nadie está obligando a (c) a que permanezca en (a), que los reglamentos fueron impuestos y son inamovibles, que nunca van a cambiar y el hecho de que (c) inscribiera a (b) implícitamente fue aceptar dicho reglamento a ciegas. A esas personas contesto: NO, de ninguna manera. Con letras chiquitas y todo. No se trata sólo exigir nuestro derecho a cambiar, se trata algo que debemos conquistar a como dé lugar. No empobrezcamos nuestra cultura con un derrotismo ingenuo.

El hecho de que (b) salga de esa escuela implicaría ceder, y que todo quede igual en los reglamentos escolares. ¿Por qué razón deberíamos ceder y aceptar que nada cambie? ¿Por qué darle el privilegio de la inercia institucional a las empresas privadas como (a) o como Grupo Higa? ¿Esperan que una “mano invisible” llegue y ejerza un balance substancial en sus vidas? Eso nunca va a suceder. Es el nepotismo empresarial lo que nos ha llevado a acentuar la brecha entre ricos y pobres. Entre más pobres, más ignorantes, entre más ignorantes más cobardes, entre más cobardes más consumistas. Que al fin y al cabo ¿Todo se puede arreglar con dinero, no? Cambien al morro donde lo dejen andar matudo.

Educar a nuestros hijos bajo una cultura de la paz no es de cobardes, si por cobardes entendemos a esos sujetos embeleques que se someten a la orden de sus superiores por temor a perder las migajas que les proporcionan. No discriminar no es un acto sencillo, implica defender lo que debe ser defendido, no porque todos lo crean así sino porque así nos lo dicta nuestra propia consciencia.

¿Qué chingados importa que esté matudo el morro? Déjenlo, igual y cambia de opinión en unos meses. Pero tus prejuicios, tu homofobia, tu cobardía sólo te hará permanecer prisionero. Piénsalo bien.

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