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dt.common.streams.StreamServerDespués de días de recibir oleada tras oleada de malas noticias provenientes de Europa y el Mediterráneo debido a la Crisis en Siria, el Congreso por fin formuló el exhorto al Ejecutivo para abrir las fronteras mexicanas a los refugiados sirios.

México goza de ciertos antecedentes que algunos llaman la “tradición humanitaria”; pero cuando volteamos a ver la situación en la que los migrantes centroamericanos se encuentran, tras su paso por México hacia los Estados Unidos, esa supuesta “tradición” queda en entredicho.

Lo cierto es que según la definición del artículo 1° de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951 hay que establecer una conveniente separación entre lo que entendemos por Migrante y Refugiado:

“A los efectos de la presente Convención, el término “refugiado” se aplicará a toda persona: Que, como resultado de acontecimientos ocurridos antes del 1.º de enero de 1951 y debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentre fuera del país de su nacionalidad y no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera acogerse a la protección de tal país; o que, careciendo de nacionalidad y hallándose, a consecuencia de tales acontecimientos, fuera del país donde antes tuviera su residencia habitual, no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera regresar a él.”

Muchos antes del establecimiento de esta Convención internacional, la “tradición” dice que, el entonces Presidente de la República, don Lázaro Cárdenas ya había dado refugio a (aprox.) 20,000 republicanos que huyeron, entre 1939 y 1942, del régimen fascista de Francisco Franco.

No fue sino hasta la década de los 70’s cuando México volvió a recibir una nueva oleada de refugiados políticos, provenientes de las dictaduras argentina, brasileña, chilena y uruguaya entre otros. De entre los que destacan importantes filósofos, artistas, políticos y activistas de izquierda como Raquel Tibol, Enrique Dussel, Juan Gelman, Chavela Vargas y Fidel Castro.1

Por último debemos destacar el arribo de (aprox.) 46,000 centroamericanos. Esta última generación de refugiados dio origen a la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (CONAR) que, como él mismo se describe, representa  un “órgano intersecretarial creado mediante Acuerdo Presidencial, conformado por las Secretarías de Gobernación, Relaciones Exteriores y del Trabajo y Previsión Social.” con el objetivo de atender a los refugiados guatemaltecos arribados a partir de 1980 hasta su repatriación voluntaria el año de 1999.2

A partir de esta última oleada, México ratificó el documento de la Convención de 19513 conformándose como Estado parte de la Convención; lo que le obliga a cumplir la disposiciones del Acta al reconocer a todo refugiado que lo solicite con excepción de aquellas personas que hayan cometido crímenes contra la paz, crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad así como delitos graves que no sean de índole política cometidos fuera del país de refugio.

Según la ACNUR

“Muchos países del mundo, entre ellos ciertos europeos, alegan que están siendo inundados de solicitantes de asilo. Si bien es cierto que el número de solicitantes de asilo ha aumentado considerablemente durante las últimas décadas en algunas regiones, la inquietud de esos países es muy relativa. La verdad es que hay naciones en África y Asia –que poseen muchos menos recursos económicos que los países industrializados – que acogen a un número mayor de refugiados y por mucho más tiempo.”

Ademá de esoRefugiados2

“La Convención y el Protocolo son solamente un marco jurídico que sirve a los Estados para formular sus propias leyes y políticas. Además, las obligaciones que la adhesión impone a los gobiernos no son tan restrictivas como se suele sugerir. Sin embargo, tolerar la presencia de los refugiados sin reconocerlos legalmente, podría crear una “zona gris”, fuente potencial de frustraciones que pueden a su vez engendrar graves problemas políticos o de seguridad.”4

dsci2207En México, durante el sexenio de Calderón, fue publicada en el Diario Oficial de la Federación la Ley sobre Refugiados y Protección Complementaria (LRPC) que, entre muchas otras cosas, se permitió regular la condición del refugiado a territorio mexicano bajo la observación de criterios actualizados siempre y cuando la persona en cuestión sea capaz de establecer el temor fundado de persecución que haga peligrar su propia existencia. La LRPC prioriza a los niños, niñas y adolescentes sur place, es decir, no es necesario que abandone su país de origen.

A partir del 2002 y hasta el 2011, sólo 1,186 refugiados han sido reconocidos por el Estado mexicano de un total de 5,255 solicitudes (el 23%); en su mayoría provenientes de Colombia, el Salvador y Honduras.5

Hoy en día el mundo se enfrenta a la mayor crisis de refugiados desde la segunda guerra mundial y México no debe permanecer con los brazos cruzados. Es necesario hacer algo al respecto de la gran cantidad de migrantes que se agolpan en las fronteras de Europa con Oriente Medio, huyendo del Conflicto en Siria. Nuestro papel como sociedad civil no nos exime de influir en la toma de decisiones en lo relacionado a conflictos globales. Para ejemplos sólo hace falta consultar la iniciativa del Proyecto Habesha y reflexionar sobre las posibilidades de establecer un programa similar en términos nacionales. Quizá de ese modo estemos contribuyendo a enriquecer nuestras costumbres, combatiendo la xenofobia y el racismo tan enrizado entre nosotros.visaparaiso

1Con motivo del centenario de la Revolución mexicana, el Instituno Nacional de Migración publico el libro:  200 mexicanos que nos heredó el mundo donde se presentan estudios bastante específicos sobre las personalidades más relevantes de la migración a México. Ver: http://www.cronica.com.mx/notas/2010/535425.html Consultada el 16/09/15

3El 7 de Junio del año 2000 según la ACNUR http://www.acnur.org/t3/fileadmin/scripts/doc.php?file=t3/fileadmin/Documentos/BDL/2001/0506 Consultada el 16/09/15

5Fuente: Tabla 1 en Cobo & Fuerte (2012) p. 26 Consulta online: http://www.acnur.org/t3/fileadmin/scripts/doc.php?file=t3/fileadmin/Documentos/Publicaciones/2013/9167 Consultada el 16/09/15

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