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Si hay alguna esperanza, escribió Winston, está en los proles

Este ensayo más que una reflexión teórica es un discurso político en oposición al totalitarismo de la indiferencia. Para Orwell, la oposición contra los totalitarismos comienza en 1936, cuando se ofreció como voluntario en medio del conflicto civil español.  Para él no sólo es necesario ejercer una constante crítica al régimen sino mantenerla constante bajo toda circunstancia adversa; en términos prácticos como teóricos. Su militancia no se limita al terreno literario, como en su tiempo lo fue Antoine de Sait-Exúpery en el campo aéreo o Joseph Conrad en el naval. En muchos sentidos se podría afirmar que gran parte de su obra se suma al combate los totalitarismos y todas sus vertientes; ya sea que se trate de su versión alemana o soviética.

Distopía es el término con el que normalmente se le conoce al género literario que caracteriza a Orwell como escritor de novelas, aunque lo cierto es que su mayor producción literaria está más relacionada con el género ensayístico que nada tiene de distópico. De acuerdo al diccionario Oxford el término “Distopía” se refiere a un lugar o condición imaginaria donde todo acontece tan mal como sea posible. El término es usado por primera vez por el filósofo John Stuart Mill quien, en un discurso dirigido a las políticas territoriales irlandesas, denuncia:

«Posiblemente sea demasiado halagador llamarlos utopianos, mejor deberían ser llamados distopianos o caco-topianos. Normalmente se le llama utópico a lo que es demasiado bueno para llevar a cabo; pero al parecer es todo lo contrario[1]

La Guerra fría trajo consigo el género policial o de espionaje, tanto en el cine como en la televisión, la radio y la literatura. Hoy en día, y quizá desde los 80’s, con el auge de los medios digitales, lo que en su tiempo fue tecnológicamente utópico se ha vuelto objeto cotidiano, cosa de todos los días. La diferencia estriba en que vamos rápidamente, a pasos agigantados, hacia lo que hace unos años pudimos haber pensado como una quimera. Quizá ya no nos quede suficiente tiempo para soñar lo que soñó Verne, o temer lo que temió Orwell; por que en cierto sentido ya lo estamos viviendo.

Son pocos los autores que hayan establecido un paradigma a través del nombre que los llevó a la fama. No es raro que esta fama se forje de manera póstuma a su muerte. Lo kafkiano por ejemplo, como aquella situación absurda y angustiosa, pero de causas indeterminadas o simplemente desconocidas, que llevan al individuo al borde de la desesperación a través del hastío o lo Orwelliano en relación a las sociedades totalitarias y represivas, controladoras de todo y cada uno de los aspectos cotidianos del individuo.

[1] “Dystopia” en Oxford Dictionaries (2012): Oxford University Press. Traducción libre propia.

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