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[…] Pero creo, Sócrates, que si se te permite seguir hablando de estas cosas, jamás te acordarás de lo que anteriormente hiciste a un lado para hablar de todo esto: si es posible que llegue a existir tal organización política y de qué modo es posible. […]

Glaucón en la República (471c)

Toda cita de Platón debe ser justificada, esta en especial debido a que forma parte de un momento específico importante en el desarrollo del tratado sobre la República: Replantear la Utopía.

Localizada en el libro V, el comentario es relevante no sólo por cuestionar abiertamente el discurso socrático, sino también por detonar el giro dramático de un tono demiúrgico, o mejor dicho poético, a un tono más crítico. Me refiero por supuesto a las llamadas “olas” en las que se busca poner a prueba el modelo político, trazado en las páginas anteriores, al reclamar a Sócrates sus condiciones de posibilidad. ¿Pero de quién viene este cuestionamiento?

El interlocutor que cuestiona a Sócrates es Glaucón, hermano mayor de Platón según Diógenes Laercio. (Laercio, 2000, pp. III, 4) hijo al rededor del 445 aC. Su padre fue Aristón y su madre Perictione. Tiene una gran importancia  para el corpus platónico, al grado de ser puesto como uno de los discípulos más brillantes y aventajados del diálogo platónico de la República; catalogado como uno de los diálogos de madurez. 

Su nombre es un derivado del término glaukommatos (γλαυκόμματος) que significa “ojos brillantes”, “ojos de búho”, u “ojos grises” en alusión hacia Atenea, deidad rectora de la ciudad de Atenas.

Peleó, al menos con uno de sus hermanos, en la batalla de Megara en donde los atenienses fueron vencidos el año 424 aC. Esto fue durante la Guerra del Peloponeso contra Esparta y sus aliados. Encomiados por descender de un linaje divino de un varón renombrado. (Platón, 2008, p. 468a). También se menciona su gusto por la música, a juzgar por sus conocimientos teóricos de proporción harmónica (398e); no queda claro si esa sea su profesión o sólo sea un pasatiempo (en calidad de aristócrata).

Además de la República, Glaucón interviene (o es mencionado), aunque sea brevemente,  en los diálogos: Parménides (126a), acompañado de Adimanto, se encuentran de visita en el Ágora donde encuentran y saludan a Céfalo, quien a su vez se encuentra en busca de Antifonte para que repita de memoria la conversación de Sácrates con Zenón y Parménides. También se menciona un cierto Glaucón  al principio del Banquete, quien interpela a Apolodoro para que le cuente lo acontecido en la fiesta en honor de Agatón y su victoria en las fiestas Leneas. Del mismo modo, pero en otro sentido, se menciona a un Glaucón, padre de Cármides (222b); pero si la identidad del segundo está en entredicho el del tercero se encuentra muy lejos de ser el mismo.

En la República, Glaucón sostiene un modelo contractualista de la justicia en el que dos hombres conciertan un acuerdo con tal de no cometar injusticias o padecerlas. Eso representaría para él la base de las leyes y convenciones mutuas, por eso lo prescrito por la ley se le denomina legítimo o justo. (358e). Es él quien invoca el mito de Giges, donde un hombre se hace del poder a través de un anillo que lo torna invisible.

Por último, es mencionado también por Jenofonte (Libro III, 6). Él relata de un joven Glaucón, quien no habiendo cumplido más de veinte años, ya se encontraba dispuesto a hablar ante la asamblea de atenienses. Sócrates le intercepta y le salva de hacer el ridículo por la simpatía que le tiene a su hermano Platón.[1]

Fuentes:

Laercio, D., 2000. Vidas de los Filósofos más Ilustres. Madrid: Alianza.

Platón, 2008. República. Madrid: Gredos.

Jenofonte 2001: Recuerdos de Sócrates. Madrid. Gredos.
Red:

http://es.wikipedia.org/wiki/Glauc%C3%B3n

[1] Dato curioso: esta es la única referencia explícita que hace Jenofonte de la amistad entre Sócrates y Platón.

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