Etiquetas

, , ,

El saludo, define el diccionario de la lengua, es el sustantivo del verbo saludar, “acción o efecto de saludar” siendo precisos. Del latín salutăre se refiere a “dirigir a alguien, al encontrarlo o despedirse de él, palabras corteses, interesándose por su salud o deseándosela.” Es una muestra de benevolencia hacia una persona que estimamos.  En occidente hay distintas manera de saludar, según el país de procedencia y la persona a quien se saluda. Desde la manera en la que un hombre saluda a una mujer y una mujer a un hombre, un joven a un anciano o figura de autoridad, o si se saludan entre iguales; uno debe ser bastante cuidadoso en detallar hacia quién se dirige el saludo. 

Si existiera una ciencia interesada en estos actos, ésta sería la Lingüística, y dentro de la Lingüística se especializaría la Pragmática. Un saludo se cataloga como un “acto de habla”; como unidad mínima de comunicación denota lo que un “actor” intencionalmente quiere comunicar y las consecuencias que de ello se desprenden. Participar del lenguaje es, en ese sentido, formar parte de un juego del lenguaje completamente convencional en el que saludante y saludado conocen las normas a partir de las cuales se establecen los roles de comunicación.

Los “actos de habla” se dividen en tres niveles:

  • Locucionario: Referidos a un enunciado real y de significación aparente.
  • Ilocucionario: Referido a los actos pragmáticos, validos en el contexto social del cuál de desprenden.
  • Perlocucionario: Referido a los actos que buscan convencer, intimidar, persuadir, etc.

Los sujetos en cuestión no son sólo meros hablantes, al mismo tiempo realizan una actividad conveniente que en cierto sentido se rige por ciertas reglas mínimas. John Langshaw Austin llamaba a esta clase de enunciados performativos,[1] es decir aquél tipo de actos, o enunciados, donde el hablar y el actuar se identifican mutuamente.

El acto ilocucionario representa un compromiso con el lenguaje y sus medios de comunicación. Por lo que la modificación arbitraria de estos estándares representa una violación y una descortesía a las normas pactadas en una comunidad específica.

Las relaciones sociales se rigen a partir de un mínimo de cortesía. Se es cortés con un amigo porque se le considera digno de su aprecio, su presencia nos es agradable por lo que le damos la bienvenida al saludarlo. El saludo representa una de las principales normas de cortesía aun para una sociedad decadente.

En tiempos en los que se solía utilizar guantes, por ejemplo, era una descortesía no retirárselos para saludar a una persona, así como también no retirarse el sombrero para permitir ver directo a los ojos. Los mínimos estándares se pueden dividir en Informales, para aquellas personas con las que se guarda cierta confianza y con las que uno se podría permitir ciertas licencias; semi-formales, para las personas con las que se quiere guardar una distancia prudente; por último formales, para las personas en las que se exige un trato solemne y de alto respecto por su posición social, política, académica, etc. En todos los niveles del saludo debe existir cierta clase de cortesía, en caso de que la relación no se vuelva hostil. Revisaremos uno a uno los niveles del saludo comenzando por el más común de todos: el informal.

[1] Del inglés To Perform, en Austin, JL (1962): How to do Things with Words. Oxford. Versión castellana (1971): Palabras y Acciones. Paidós. Buenos Aires.  

Anuncios