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Querida Maigo
Estaba a punto de contestar en tu entrada Caridad sin progreso, pero me he extendido tanto en el comentario que preferí pegarlo como una entrada en mi blog.
Creo que no estamos comprendiendo lo mismo. Creo que ves al progreso como un asunto meramente material.001

Progreso implica necesariamente materia, es verdad, por ello mismo su avance se ve como indefinido. En la metafísica es imposible concebir la materia sin forma, porque es precisamente lo que le brinda definición. El avance indefinido sería un avance pura y necesariamente material, lo que nos impediría conocer al concepto de “progreso” formalmente.

Se cree que la tecnología representa formalmente al progreso, esto es una hipótesis, no te la creas mucho; ni yo me la creo del todo. La tecnología se define a sí misma como método, como ciencia. Se ha progresado tecnológica y materialmente cuando la tasa de mortalidad, en una población específica, decreció al mínimo. Pero es allí donde se encuentra el problema. La tecnología no distingue sus propias consecuencias materiales aunque cumple con ciertas características que le brindan definición; a eso que llamamos “progreso”. El progreso es material, cierto, pero también se pretendería “formal” a partir de la tecnología. Un ejemplo lo ilustraría mejor.

Cada temporada sale un nuevo modelo de automóvil, aunque formalmente el motor de combustión interna no se encuentre muy distante del antiguo Modelo T. El automóvil va cambiando conforme sus condiciones se lo exigen y esas condiciones no son de nadie más que de la sociedad que lo produce y el mundo que le circunda.

Innovacion_en_tus_manosA Ford poco no le hubiese importado el calentamiento global, ni las consecuencias materiales que el motor de combustión interna provocaría en un futuro no muy lejano. Si existe un factor azaroso en la ciencia y la tecnología es esta ceguera ante las consecuencias materiales.

Vivimos en un mundo finito, es paradójico que sean las consecuencias materiales las que limiten nuestra tecnología y no, por el contrario, sea nuestra tecnología la que limite la polución, los gases de efecto invernadero, la injusta y desproporcional repartición de los bienes; lo que propicia el hambre y la pobreza.

Como te decía en mi respuesta anterior, la relación entre caridad y progreso, sólo es material y tecnológicamente posible desde esa perspectiva. La trampa está en que sea la tecnología, única y exclusivamente, la responsable de otorgar los límites al desmesurado progreso material.

Le gustaría ayudar a los necesitados. Ya les di un likeBromeaba contigo al decir que la única caridad que conocemos, y que intrínsecamente apoyamos cada que donamos una moneda al Teletón, es la caridad Laissez faire. Sabemos poco y nos parece tan extraño el tipo de caridad que una persona aislada es capaz de hacer. Disculpa que tome un ejemplo ajeno pero Francisco de Asís fue uno de ellos. Si quieres aquí te pongo los ejemplos más actuales que se me ocurren de Dobri Dobrev o  José Mujica, aunque la verdad Francisco de Asís tiene una mejor ventaja por la atmósfera mística de la leyenda medieval.

Podría aventurarme a decir que la caridad Laissez faire considera a la pobreza como una carencia de recursos tecnológicos. Y no creas que por “recursos tecnológicos” yo estoy hablando de gadgets e internet sino de colchones, agua purificada, seguridad pública, luz, etc. las cosas supuestamente básicas para un mínimo de bienestar. Esas cosas, en principio, fueron brindadas por el estado, mas esta idea poco a poco se va diluyendo. El estado ya no garantiza los mínimos estándares de bienestar público por lo que, siguiento la ideología laissez faire, son los mismos ciudadanos los que debemos proporcionarlos.National Geographic

Usemos el caso de mamá Rosa si gustas para ejemplificar el caso de la caridad. Habrá quien considere que la labor que ella realizó por casi cuarenta años fue un asunto de entrega y filantropía, y tienen razón, no tendría porqué decir lo contrario yo que no he dedicado ni un solo día de mi vida a alimentar al hambriento ni educar al pobre sin recibir algo a cambio. Esta mujer lo que tuvo fue mucha fuerza de voluntad y empeño para hacer lo que el estado era incapaz de proporcionar en materia de bienestar social. Si no ha podido con algo tan básico como la seguridad pública, poco le importará las nimiedades del hambre y la pobreza.

Quizá algún malintencionado hará mención de la Cruzada Nacional contra el Hambre (CNCH). Yo preguntaría ¿A quién beneficia directamente esta “cruzada”?  Díganme sino es a la vez una medida populista del gobierno federal, en respuesta a la acusación del EZLN de ser un gobierno “maniquí”; tanto como podría ser « una solución estructural y permanente a un grave problema que existe en México: el hambre. » [1]

La CNCH puede ser ambas cosas, pero en lo absoluto podría ser calificada como Caridad. Por supuesto que se busca acaprogresobar con el hambre, por supuesto que busca realizar medidas de inclusión y de paso servir de plataforma política a uno que otro gobernadorcillo así como propaganda del partido en el gobierno. La Caridad que se promueve tiene que ser Laissez faire porque, para poder serlo, no debe contar con recursos públicos para alcanzar su fin. ¿Ves algún problema en ello?

Lo que yo veo es que finalmente alguien tiene que cubrir los costos de la caridad y cuando se le niega ese calificativo a los recursos que invierte el estado, lo que nos queda es que sólo son los particulares aquellos capaces de ejercer esa clase de virtud. ¿Qué consecuencias tiene eso? Privatizar los recursos públicos garantizaría que todo acto de caridad tenga un rostro, un portavoz y un comité de diálogo y gestión de conflictos.

No es una corporación anónima, que cambia de parecer cada sexenio, la que organiza el Teletón; es Lucerito, la que vimos en la tele, en el cine, en la radio, en el metro, la que vimos crecer, cantar “actuar” en telenovelas. Lucerito vivirá y tendrá más impacto en la opinión pública que cualquier mamarracho que viva en los Pinos. El cargo de los Pinos tiene fecha de caducidad, la industria (se piensa) ha llegado aquí para quedarse.

Por el momento me temo que nos es muy difícil pensar en otro tipo de caridad, porquWojtek Kalkae tal como le dije a Námaste en el artículo anterior: Lamentablemente no sé qué esperar de una sociedad cuyos medios de comunicación se encuentran, igual o de mayor manera, empobrecidos. Quizá debamos encontrar otro camino que no se incline por una versión endulcorada del progreso y ser más críticos al respecto. No puede ser la tecnología nuestro único punto de apoyo para controlar sus propias consecuencias materiales.
Coletilla:
Hay un fuerte paternalismo por parte de las políticas públicas hacia los indígenas. Como muestra bastaría mostrar las declaraciones de la titular del Centro de Desarrollo Indígena (CDI)al periódico Reforma. Ella considera necesario enseñar a los indígenas que “tienen que trabajar”. No soy partidario de la “retórica del retroceso” pero algunas veces sí pareciéramos haber vuelto al indigenismo de Manuel Gamio. Sin querer esta mujer está pidiendo a gritos una clase de caridad laissez faire porque parece que ni siendo titular de una comisión pública puede tener la sensibilidad necesaria para tratar estos asuntos. Pero válgame Dios y que la boca se me haga chicharrón si el indigenismo paternalista llega a instancias privadas.

Fuente vía El Financiero: http://www.elfinanciero.com.mx/opinion/los-indios-la-comisionada-y-el-mexican-moment.html

Pero la nota está aquí: El Reforma

 

[1] http://sinhambre.gob.mx/cruzada/que-es-la-cruzada/

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