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México, la virgen, la luna, el maguey; pareciera que estamos hablando de un mismo campo semántico en unos casos, en otros se encuentran emparentados más bien de manera lejana. Se podría decir que el mismo nombre de México se deriva de Meztli (luna), xictli (ombligo) y co (lugar) lo que vendría a significar el ombligo de la luna. Curiosamente el nombre del lago, donde se asentaba la gran Tenochtitlán, era el de Lago de la Luna.

En una entrada anterior hemos señalado el conflicto no sólo religioso sino también ideológico y racial que subyacía entre la9740966039_5bacebe26a_z adoración de la Virgen del Tepeyac y la Virgen de los Remedios en el México de la independencia. Hoy quiero encionar más datos al respecto del asunto basándome en una investigación realizada por el antropólogo Jesús Salinas Pedraza,

En esta investigación el antropólogo recupera los relatos ñahñö para sembrar el maguey. Según estos relatos se «debe cuidar que la luna esté bien cuando lo siembre. El día debe ser bueno. La luna es la que indica si es buen día para sembrar, para podar y sacar el corazón de los magueyes cuando llegan a la completa madurez. Lo único que hay que tomar en cuenta es la luna, o la “Virgen” como la llama mucha gente» (Salinas Pedraza, 1984).

En efecto es la luna la que, semántica y simbólicamente, relaciona a ambas vírgenes (la del tepeyac al occidente y los remedios al norte) pese a que guarden una fuerte rivalidad en el curso de la historia. Habrá quien diga que la devoción católica se la reparten entre ellas, junto con  la Virgen de la Piedad al sur y la  Virgen de la Bala al oriente, completando el culto mariano

f1-11-680x1024en la ciudad de México.[1]

No obstante la importante industria del pulque, aquello que materialmente sostiene la representación del maguey en el imaginario popular, sufre un fuerte estancamiento para el siglo XIX. Del mismo modo, los daños ocasionados por el robo, la invasión o el descuido de las haciendas magueyeras van de la mano con el decaimiento económico; por lo que tampoco es raro observar la influencia mercantilista de las grandes potencias. El principal inconveniente estriba en la imposibilidad de exportación, debido a su rápido proceso de fermentación. La introducción del ferrocarril representó un fuerte impulso para la industria.

Los gusanos de maguey, «esos extraños comestibles deliciosos únicamente para lo iniciados» como dijo Vasconcelos, son una especie de larva que crece en las hojas, raíces y pencas el maguey y que se venden uy bien entre los citadinos que frecuentan el ferrocarril de las haciendas hidalguenses a la ciudad de México. Su consumo, que se puede remontar al Valle de Apan, llega a tener entre un 30% y un 80% de contenido proteínico.[2] Además de ello se importaban mieles de maguey, jarabe, alcohol industrial, vinagre y goma.[3]Tacos de gusanos de maguey

«Se calcula que en 1901 había 1211 pulquerías tan sólo en la capital de la República, siendo 365 de ellas nocturnas. Hacia 1905 el número había disminuido a unas mil (como resultado de una más eficiente administración), sin contar «los expendios más o menos clandestinos»» (Martínez, 2001, p. 108)

 

[1] http://www.mexicodesconocido.com.mx/virgen-de-los-remedios.html consultada el 28de Junio de 2014

[2] Enciclopedia de México (2003): Tomo VII, SEP, México.

[3] Macedo, Enciso (1950): Manual del Magueyero. Ediciones Agrícolas Trucco. México. pp. 125-135-Las dos vírgenes

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