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SnowMataverso es el término que Neal Stepheson utilizó para sintetizar el neologismo formado entre el prefijo griego meta (más allá) y el latín universus. Con este término Stephenson quiere trascender la insuficiencia que el mismo lenguaje ejerce sobre los usuarios de la recién divulgada “internet” para referirse a una “realidad virtual”, creada artificialmente para establecer vínculos y comunicarse con otros usuarios. En la novela Snow Crash (1992) se describe un futuro muy próximo controlado por empresas trasnacionales, donde los protagonistas son parias de la sociedad, y como era de esperarse con un tema tan de moda para entonces, pasan los días en la rematrix_style_by_he4rty-d39qszqd alimentando una segunda vida; muy por encima de la realidad física (algo que los hermanos Wachowski supieron canalizar y capitalizar filosófica, artística y
visualmente en The Matrix (1999)).

EjeVishnu_Avatarsmplo de este tipo de “metaversos” se encuentran
los programas Second Life (2003) The Sims (2000) o los actuales juegos en línea como Gears of War (2006), Call of Duty (2003) y por supuesto World of Warcraft (2004) para distintas plataformas y consolas. Lo característico de este tipo de metaversos es la utilización de un Avatares. Esta palabra es un tanto exótica para lo usuarios nuevo en internet, pero si se consulta los Vedas sánscritos, el término es utilizado para referirse a las múltiples encarnaciones del dios Visnú (Entre las que se encuentra Sidartha Gautama, mejor conocido como Buda). Hoy en día el término Avatar es utilizado indistintamente a partir del auge de los metaversos y las redes sociales en internet y la industria del entretenimiento. Ejemplo de ello se encuentra en la película homónima de James Cameron, Avaterm0851_fig4ar (2009).

La fascinación de la personalidad múltiple respecto al terreno cinematográfico y televisivo ha sido sobreexplotado desde tiempos inmemorables. La existenciatumblr_m3md9f0eGh1qh8rp8o1_400 de dos o más personalidades en un mismo cuerpo es tratado en la psiquiatría como Transtorno de Identidad Disociativo. Ejemplo de ello se encuentra Psicósis (1960), El club de la pelea (1999), La ventana secreta (2004) y más recientemente El cisne negro (2010). El género que aborda este tipo de personalidades se le denomina Thriller psicológico.

En la literatura es utilizado el término Metaficción para referirse al tipo de narrativa de naturaleza auto-refexiva, auto-referencias y consciente de sí misma. Este tipo de narrativas están ligadas a las corrientes narrativas del posmodernismo[1], no obstante como con el término Avatar, también es posible encontrar ejemplos de Metaficciones en obras maestras de la literatura como el Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes o la Vida es Sueño de Calderón de la Barca. Además del Quijote otros ejemplos locontinuidad-de-los-parquess podemos encontrar en la novela de Miguel de Unamuno: Niebla con su protagonista Augusto Pérez. A partir de Jorge Luis Borges se adviene una rica vanguardia de escritores asiduos a la metaficción como  Julio Cortázar[2], Gabriel García Márquez y Salvador Elizondo. En más de una ocasión los personajes rompen la cuarta pared, como se suele decir en el teatro, al interactuar directamente con el lector o espectador para dar continuidad con la historia.

Michel Foucault en su ensayo inicial de Las palabras y las cosas: una arqueología de las ciencias humanas (1966)[3] escribe al respecto de Velázquez y su cuadro Las Meninas o La familia de Felipe IV (1656) en términos que él mismo denomina coMeninas_Corona_Borealismo “doble representación”. La primera es aquella que se patentiza en el cuadro, la segunda es aquella que, de manera invisible, se encuentra frente a la primer representación. Del mismo modo, existe en esa representación una metáfora del poder, una imagen que impone  obediencia pero no se le ve; esta imagen sólo es visible a nosotros por causa del espejo, al fondo del cuadro, donde se refleja la representación de Felipe IV y su esposa Mariana de Austria. Por último el espectador conforma parte de la composición al observar y ser observado por la obra, dándole paso al estudio de las ciencias humanas. El cuadro mismo es un metaverso, pero al mismo tiempo nos envuelve, como parte de él, como sus principales partícipes.

Sólo me gustaría mencionar lo último en metaversos para los que, en algún momento, elaboraré una entrada: los hoax de internet o creepypastas. Dichas metaficciones buscan estimular la imaginación del lector mediante el empleo de situaciones y recuerdos reales pero que, de algún modo, la historia va desvirtuando hasta convertirlo en un relato independiente. Para ello se sirve de imágenes, fotografías, video, audio, etc. al modificarles digitalmente para producir la sensación de autenticidad. Un ejemplo claro es el sitio  web ficticio de Blidmaiden. En palabras del sitio: www.leyendas-urbanas.com: «Cuentan que si entras a http://www.blindmaiden.com a cierta hora, verás imágenes aterradoras y se te ofrecerá participar en “una experiencia de horror absoluto”. Si aceptas, el espíritu de la Dama Ciega hará que lo lamentes». Otro día revisaremos más contenido al respecto.

 

 

[1] Consultar a Barthes, Roland (1977): Introducción al análisis estructural de los relatos. Centro Editor de América Latina. Buenos Aires.

[2] Recomiendo ampliamente la lectura, breve por cierto, de la minificción: La continuidad de los parques.

[3] Foucault, Michel (1968): Las palabras y las cosas: una arqueología de las ciencias humanas. Siglo XXI. México

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