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En una entrada anterior hablamos al respecto de cómo es que, aventuradamente si se quiere, la comprensión humana se rige a partir de la anticipación de “totalidades”, mismas que nos permiten ver la complejidad de un sistema narrativo como el cine, la televisión o (en nuestro caso) el internet; aunque sea de manera ilusoria. Es por ello que resulta tan fácconspiraciones.gifil spoilear una serie, una película o un artículo. En muchas ocasiones esta propensión a anticiparnos, pese a no tener los elementos que sumen la complejidad de propiedades que conforma un todo, deriva en conductas que para muchos de nosotros agreden nuestro modo de vida; aunque habré de decirlo, en cierto sentido se vuelve una especie de alivio para el espíritu desazonado de nuestro tiempo.

Estamos tan acostumbrados a que la información corra a tal velocidad que pocas veces podemos detenernos a pensar la consistencia misma de esa información. Preferimos, en todo caso, adjudicarla a una trama ingeniosa, que complemente nuestras sospechas y de sentido a la red de acontecimientos azarosos que configuran nuestra realidad social, política y/o cultural. Me refiero en este caso a las llamadas “Teorías de la conspiración”.

Cuando el spoiler ha trascendido la mera charla de barrio, corredor o alcoba vienen a mi mente aquellas teorías conspirofóbicas que caracterizaron mucho a mi generación a través de las “leyendas urbanas”. Otro día hablaremos de ellas, por el momento me gustaría profundizar en un terreno más general, más generacional, aunque pareciera que esto va más allá de nuestra generación; de hecho pareciera como si estuviéramos a la deriva, en un mar de teorías de la coone-dollar-pyramid-2nspiración que gozan de cierta coherencia sincrónica.

En sentido estricto la ilustración no cumplió su cometido al proponerse eliminar todo atisbo de superstición, autoridad o ficción en las ciencias. Necesariamente el humano recurre a relatos míticos para comprender su propia situación, relatos que escapan de toda comprensión y que se sitúan en los más altos estratos sociales. Conspirar, dicho de varias personas –según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua- es unirse contra un superior, soberano o particular, con el objetivo de hacerle daño. Por supuesto esto este tipo de teorías son las que alimentan las arcas de Hollywood, como uno de los más grandes productores de mitos en la actualidad occidental.

Las conspiraciones se vuelven la lógica del día a día. Los teóricos de la conspiración consideran existente la influencia de ciertos grupos conspiradores ocultos sobre el acontecer de la vida diaria, la economía, la política, el arte o todo grupo de poder o valor que sea capaz de, a su vez, influir en el grueso de la población. Dichos grupos pueden tener un alcance nacional o internacional según sea el caso, promueven la desconfianza entre los ciudadanos y deliberadamente agreden un sector en específico y de manera encubierta, para que suceda una reacción que favorezca sus intereses o los intereses de sus superiores. Pero es que, por más contraintuitivo que pueda sonar, las teorías de la conspiración ganan terreno en las redes sociales como Facebook, Tweeter y Youtube.Captura-de-pantalla-2011-06-14-a-las-22.52.42

El académico Pablo Santoro Domingo de la Universidad Complutense opina que «Más que una perspectiva teórica, la imagen de la conspiración ha funcionado la mayor parte de las veces como un discurso de movilización política. Tradicionalmente, el recurso retórico del complot y la conspiración ha servido como una estrategia política de control y movilización, desde el ejercicio del poder y desde la oposición a él.»[1] Atribuir deliberadamente una intencionalidad a los sectores políticos que establecen el complot, ha impulsado culturalmente un modo de vida en el quehacer de ciertos activistas, tanto de un sector como de otro. No obstante la mera representación de la totalidad se vuelve un asunto inalcanzable para el grueso de la población mundial por lo que, no es de sorprender, que las teorías conspirativas se vuelvan un placebo que calme la indiscutible sensación de deriva que provoca vivir en un mundo azaroso y sin delimitaciones. Dirán algunos, era mucho más fácil combatir l tiranía del Apartheid que resistir las tentaciones del Capital, éste último tiene el inconveniente que carece de color, raza, posición social, predilección política; el mundo hoy en día es tan abstracto y complejo que, para aquel que cree haber encontrado el hilo de la trama, es más conveniente aferrarse a ese hilo que soltarlo y darse cuenta que la trama es más compleja de lo que se pensó en un instante.

SorprendentFrases_Pejezombiesemente se vuelve uno tan obstinado al pensar que existe una única versión de los hechos como aquel que piensa que existen múltiples, y éstas se entraman en una sola corriente de pensamiento “maligno”, en beneficio de una minoría. La proliferación de este pensamiento se refleja claro en los extremismos políticos que ostenta la política partidista de nuestros tiempos como las juventudes Nazis en el PAN o el latente mesianismo que llenó las filas del PRD y ahora configura las bases del MORENA. No hoy político que no aproveche las “campañas de desprestigio político” en contra de su adversario. Es cuestión de “modas” dirán algunos escépticos, pero del otro lado se dice lo mismo al respecto del movimiento LGBT en la “Comisión para la familia”. Lo cierto es que estas “teorías” proliferarán proporcionalmente a las condiciones de desigualdad y pobreza. Si nuestro Ozymandias mexicano continúa enriqueciéndose y el narco continúa rivalizando el monopolio de la violencia al estado.

 

[1] La deriva de la sospecha: conspiraciones, ovnis y riesgo en Revista Nómadas, núm 9, enero-junio, 2004.

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