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¿Cómo explicar el muralismo mexicano tras el estallido de las políticas neoliberales que ven al arte como una mercancía de intercambio económico sin sonar del todo anacrónico y 567reaccionario? No debe resultar del todo extraño, para el lector de arte en la actualidad, que las corrientes artísticas, inmersas dentro del auge de la economía neoliberal, se vean beneficiadas al establecer controversia de frente a las organizaciones de corte popular; como lo fue el muralismo mexicano a través de la organización del Sindicato de Obreros, Técnicos, Pintores y Escultores. Pero he de suponer que la ignorancia del contexto en el que el muralismo surge tiene consecuencias devastadoras cuando se pone en diálogo el arte de hoy en día con el del pasado lejano, por más que el muralismo mexicano no tenga más de un siglo de haberse constituido.

Aunado al problema anterior agregaría ¿Qué no se ha dicho del muralismo hasta nuestros días? Se podría afirmar que el tema ya se encuentra agotado, que es tan antiguo y anacrónico como el  arte de caballete. Si se piensa de ese modo simplemente no habrá rango de acuerdo para asumir que la historia que les dio origen a los muralistas también es la nuestra. Se asumen importantes riesgos al muralismo1no considerar siquiera un diálogo entre un horizonte y otro, ya no digamos una fusión de horizontes. Desvincularse del pasado no solucionará los problemas que en el presente no podemos o no sabemos solucionar, quizá porque desde un principio los estamos viendo como eso “problemas” y no como, en principio, habrían de ser tratados.

Objeto de discriminación, racismo e inclusive etnicidio; el indígena, tanto para el presente como para el pasado,  se encuentra en una situación vulnerable cuando se pone en la balanza, por un lado, tanto las políticas neoliberales como los fenómenos globales y por el otro la tradición y la autonomía de los pueblos originarios. A raíz de ello surge el Indigenismo como un modo de regular política y culturalmente las culturas indígenas, en muchas ocasiones bajo una actitud sinceramente paternalista,  pretende combatir el catalogo_muralismo_03etnocentrismo y la discriminación hacia los indígenas. Tanto es así que a raíz del primer Congreso Indigenista en Patzcuaro (1940), se establece una política de estado hacia el llamado “problema indígena”. Es por ello que «El conjunto de ideas y actividades concretas que realizan los estados latinoamericanos en relación con las poblaciones indígenas llevan el nombre genérico de indigenismo.» (Stavenhagen, 1988, p. 92).

Entre los ideólogos que anteceden, fundan y critican al indigenismo podemos mencionar los antropólogos Manuel Gamio (1883-1960), Gonzalo Aguirre Beltrán (1908-1996), Guillermo Bonfil Batalla (1935-1991) y el filósofo Luis Villoro (1922-2014).PORTADA-LIBRO-SPB0247183-MAX

Aunque su pensamiento no se reduce a sus antecedentes indigenistas, como testigo y ávido documentador del movimiento, Villoro publica su tesis doctoral: Los grandes momentos de indigenismo en México a mediados del siglo XX. En esta obra Villoro trata de dar razón acerca de la identidad del indio en la conciencia mexicana de los últimos siglos, tanto cultural como históricamente. El indigenismo para él viene siendo un «conjunto de concepciones teóricas y de procesos concienciales que, a lo largo de las épocas, han manifestado a lo indígena» (Villoro, 1950, p. 15). Los tres grandes momentos en los que profundiza Villoro se refieren a lo indígena manifestado por la “Providencia”, por la “Razón” y por la “Acción y el Amor”; se tipifican a través de personajes que van desde Hernán Cortés hasta Fray Bernardino de Sahagún.

El trabajo de Villoro posee fuertes raíces de corte hegeliano, por lo que las categorías tipificadas se van a ver en relación a través de distintos procesos dialécticos que busca recuperar “lo indígena” fdcae84f-b1bc-46e3-bead-340ecf29fe84desde su aniquilación, su alejamiento hasta su revaloración, actualización tanto histórica (el indio prehispánico) como social (el indio contemporáneo).

Posteriormente (1979) el mismo Villoro reconoce el influjo que ejerce el enfoque idealista sobre la obra que a su vez, y como consecuencia, condiciona el abordaje del indígena. Muchas de sus opiniones estarían por cambiar todavía más a raíz de lo que en 1994 sería el movimiento del llamado Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en Chiapas. [1]

 

Villoro, Luis (1950): Los grandes momentos del indigenismo en México. El colegio de México,FCE. México.

[1] Ver entradas del blog

https://mariocornejocuevas.wordpress.com/2014/05/29/juzgar-a-marcos/

https://mariocornejocuevas.wordpress.com/2014/05/29/las-dos-caras-de-la-historia-el-subcomandante-marcos/

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