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Ustedes nos han dicho que le demos una oportunidad a la paz y nosotros hemos recibido su mensaje y hemos venido aquí con ánimo verdadero y honesto. Si hay otro camino al mismo sitio, al lugar donde esta bandera hondee con democracia, libertad y justicia muéstrenlo […] Si es posible que no sean ya necesarias ni las guerras ni los ejércitos; sin que haya fuego y sangre para lavar la historia, sea… Pero ¿Y si no?… ¿Y si se nos vuelven a cerrar todas las puertas? ¿Y si la palabra no logra saltar los muros de la soberbia y la incomprensión? ¿Y si la paz no es digna y verdadera? ¿Quién? preguntamos ¿Quien nos negará el sagrado derecho de vivir y morir como hombres y mujeres diImagengnas y verdaderas? ¿Quién?

He vuelto a escuchar las mesas de diálogo del ejército zapatista con el gobierno federal y su discurso se me asemeja tanto a lo que Herodoto cuenta en boca de Solón, uno de los siete sabios de la antigua Grecia. Según el mito, Sólón fue hospedado por Creso, rey de Sardes, quien después de mostrarle todas sus riquezas preguntó al sabio si había un hombre más dichoso que él.

Solón contestó afirmativamente y no una sino dos veces. El primer ejemplo fue Tello el ateniense. Por un lado «floreciente su patria, vio prosperar a sus hijos, todos hombres de bien, y crecer a sus nietos en medio de la más risueña perspectiva» por el otro «gozando en el mundo de una dicha envidiable, le cupo la muerte más gloriosa» ya que «murió en el lecho del honor con las armas victoriosas en la mano, mereciendo que la patria le distinguiese con una sepultura pública en el mismo sitio en que había muerto.»

 

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El otro ejemplo fueron los argivos Cleobis y Bitón. Hombres robustos y valientes, llevaban en carro a su madre hacia una fiesta en honor a Juno, mas al verse retrasados decidieron ponerse el yugo y tirar del carro ellos mismos una distancia de cuarenta y cinco estadios con su madre a cuestas. Exhaustos, fueron celebrados por los ciudadanos de Argos, quienes adImagenmiraron su resolución, algo que consideraron digno de ser premiado por Juno. Por ello los hermanos cayeron en un profundo sueño del que nunca despertaron.

Solón considera, como fundador de la Paideia griega, que los actos de una persona no podrían ser juzgados sino hasta su muerte; lo que en lo absoluto simpatiza a su anfitrión. Por lo que Solón replica «La vida del hombre ¡oh Creso!, es una serie de calamidades. En el día sois un monarca poderoso y rico, a quien obedecen muchos pueblos;  pero no me atrevo a daros aún ese nombre que ambicionáis, hasta que no sepa cómo habéis terminado el curso de vuestra vida.» […] «es menester contar siempre con el fin; pues hemos visto frecuentemente desmoronarse la fortuna de los hombre a quienes Dios había ensalsado».

Ahora que Marcos ha muerto (en sentido metafórico, claro está) ¿No sería ya un buen momento para juzgar sus acciones?

Para los que no estén muy familiarizados al respecto del tema, les dejo aquí un pequeño documental sobre la lucha del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.


Fuente:

Herodoto (2006): Los nueve libros de la Historia. EDAF. Madrid. Libro I, XXXI.

 

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