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Unos meses antes de la caídaImagen del el régimen Nazi en Alemania, el 17 de noviembre de 1944, el presidente Frankin D. Roosevelt preguntó al entonces científico, director de la Oficina de Investigación y desarrollo Científico de Estados Unidos, Vannevar Bush lo siguiente:

1. ¿Qué puede hacerse de manera coherente con la seguridad militar y con la aprobación previa de las autoridades militares, para hacer conocer al mundo lo más pronto posible las contribuciones que durante nuestro esfuerzo bélico hicimos al conocimiento científico?

2. Con especial referencia a la guerra de la ciencia contra la enfermedad, ¿qué puede hacerse hoy para organizar un programa a fin de proseguir en el futuro los trabajos realizados en medicina y ciencias relacionadas?

3. ¿Qué puede hacer el Gobierno hoy y en el futuro para apoyar las actividades de investigación encargadas por organizaciones públicas y privadas?

4. ¿Puede proponerse un programa eficaz para descubrir y desarrollar el talento científico de la juventud norteamericana, de modo que sea posible asegurar la continuidad futura de la investigación científica en este país, en un nivel comparable al alcanzado durante la guerra? (Redes. Revista de estudios sociales de la Ciencias. Artículo: Ciencia, la frontera sin fin, 1999)

ImagenEn el Informe elaborado, Bush reflexiona al respecto de los avances científicos propiciados por la industria bélica; a su vez financiados por el Departamento de Defensa de los Estados Unidos. Tras el advenimiento del cese a las hostilidades en la Europa de la segunda guerra, no se podía adivinar el comienzo de nuevas hostilidades, protagonizadas ahora por dos de los regímenes que dieron origen a las Conferencias de Yalta (la llamada Guerra Fría). Es por ello que, pensando explícitamente en las Ciencias Naturales, Bush elabora el informe Ciencia, la frontera sin fin (1945) hace del progreso científico una clave esencial para la seguridad de la nación estadounidense, la mejora de la salud, las políticas laborales, el nivel de vida y el progreso cultural.

A partir de aquí se puede comprender el rumbo de las políticas nacionales con respeto a un sinnúmero de tópicos. El informe marca una pauta no sólo respecto al modo de cómo ejercer la ciencia y la Imageninvestigación en términos llanamente científicos. La temática es también pertinente en los terrenos ambientales, médicos, militares, industriales y civiles; todo subordinado a un único fin: El progreso de la ciencia. Más adelante se vivirán las consecuencias de ello.

 

Fuente

Redes. Revista de estudios sociales de la Ciencias. Artículo: Ciencia, la frontera sin fin. Bush, Vannevar. 1999. 14, Buenos Aires : Universidad Nacional de Quilmes, 1999, Vol. 7.

 

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