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Después de un año de haber escrito este ensayo lo he releído para saber qué tanto he cambiado mi opinión al respecto del tema y, en efecto, hay ciertos rasgos de los que ya no estaría tan seguro de afirmar. Pero ahora que me he dedicado a estudiar a obra de Alfonso Reyes me parece pertinente publicarlo en este sitio. Sin duda alguna ya eran anticipaciones de lo que no hace mucho llamé “las dos caras de la historia“.

He de advertir que no me he documentado del todo bien al respecto del movimiento #Yosoy132 pero me tiene sin cuidado, mi percepción es la misma que la de muchos de mis contemporáneos. No sé qué tan lejos me encuentro de la realidad, pero hace mucho he dejado de creer en la categoría de “realidad” cuando se trata de política, religión y fútbol. Casi nunca es posible conseguir una versión unívoca al respecto.images (2)

También he de advertir que este ensayo tiene ya tiempo de haber sido escrito, y precisamente fue escrito al fuego del momento por lo que me han de perdonar si hay omisiones históricas al respecto, sean estas sincrónicas o diacrónicas. Aclaro, esta sólo fue mi percepción y no admito que se extienda a la generalidad de las opiniones, sobre todo la más informadas que yo. Sin más les dejo el escrito para dejar huella acerca de lo que pasó aquellos tiempos, lo iré publicando por partes ya que es un ensayo un poco extenso del que no creo haber logrado pormenorizar ni pulir con demasiado esmero.

Tratando de parafrasear las palabras de Alfonso Reyes en su conocido ensayo “Pasado Inmediato” donde relata lo acontecido antes, durante y después de la revolución; con ese grupo de jóvenes intelectuales, activistas y, en su caso, revolucionarios, llamados tan genéricamente el Ateneo de la Juventud; trataré de hacer mención de aquel pasado inmediato que en lo personal me antecede y del que directa o indirectamente me siento partícipe: el movimiento “Yo soy #132”. La memoria, el pasado inmediato ¿a caso hay algo menos célebre?

En dicho texto Reyes nos cuenta el auge y la decadencia del modelo positivista instaurado en la Escuela Nacional Preparatoria por el Dr. Gabino Barreda, todavía en tiempos del porfiriato y unos años más delante de la revolución.sombra_caudillo

La revolución como un movimiento político en los tiempos de Reyes (recordemos que su padre, Bernardo, fue gobernador de Monterrey y simpatizante del porfirismo) continúa vigente a través de la consolidación del Partido Nacional Revolucionario, antecedente directo de lo que ahora es el PRI. Algunos dirán que la revolución mexicana llega a su punto culminante con esta consolidación, otros, más modestos dirán que se logra con la constitución mexicana en 1917. Me parece importante señalar que, al menos, la particular manera de ejercer la política en tiempos de la revolución, todavía continúa vigente hoy en día y que inclusive no es más que la reproducción del esquema generado entonces. A este esquema le he de llamar: El caudillismo.

Por caudillismo entiendo aquél modelo político en que un individuo, como representante del estado, efectúa los movimientos necesarios para ejercer su voluntad a través de la coacción, la violencia o el exterminio de la competencia política. Es una especie de despotismo tiránico pero que de algún modo busca revestirse de una apariencia de legalidad implícita.sem-porta772

El cambio de paradigma político del siglo de los caudillos hacia el siglo del gobierno civil con el general Lázaro Cárdenas representa al mismo tiempo, la depuración y el auge del caudillismo populista hacia el presidencialismo institucional. La figura del caudillo ahora transformada en la del Ejecutivo hace del presidente una fi385px-Virgen_de_guadalupe1guro Intocable y semidivina en el imaginario popular, esto es, tratando de parafrasear uno de los dichos difundidos en los años 60’s y todavía más adelante con los tecnócratas en el poder: “En México hay tres cosas que no se tocan: El ejército, la virgen de Guadalupe y el Presidente. El ejército, porque es peligroso; la virgen de Guadalupe, porque es sagrada y el presidente, porque es peligroso y sagrado”.

Recordemos cómo la influencia del ejército en las instituciones estatales y mediáticas censura por tantos años la película producida a partir de la novela de Martín Luis Guzmán: “La sombra del caudillo”.  Recordemos cómo, año con año las peregrinaciones a la basílica de Guadalupe dejan grandes ganancias a la Iglesia católica por motivo de “donaciones”, sin mencionar el comercio informal a partir de su imagen. El presidente por su parte representa los ideales de la revolución como lucha armada pero al mismo tiempo como instauración de un gobierno civil después de un largo periodo de inestabilidad social y política en un México, todavía en vías de urbanización y progreso. [Fin de la primera parte]

Dirigida por Julio Bracho algunos dicen que esta película estuvo condenada desde que comenzó a filmarse. Censurada por más de treinta años, algunos dirán que por influencia del ejército mexicano, circularon por por los 70´s y 80’s copias clandestina del mismo film; hasta que el los 90’s en el régimen salinista por fin salió a la luz en un formato comercial. Quizá sea esto algo sintomático de lo que he hablado en esta parte del ensayo. Hoy en día podemos encontrar la película en Youtube sin problemas, quizá Internet ha cambiado nuestro modo de ejercer política más de lo que el individuo de a pie (como yo) piensa. Sin más qué decir les pegaré la película aquí por si gozan de tiempo para conocer un poco al respecto de la historia de México.

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