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Todo está oído. Teme a Dios y cumple con sus mandamientos, porque en esto consiste ser hombre.

(Ecl 12:13)

¡Pecado!

Un día me dijeron que para comenzar un texto de una cierta relevancia debía de comenzar con una palabra de relevancia equivalente para relacionarla de inmediato con mi tema a abordar. Ese día pregunté por un ejemplo: -¡Pecado!- me dijeron, es por eso que comencé con esa palabra.

La verdad no comprendí porqué Pecado sería una buena palabra para comenzar un texto de relevancia. Quizá sólo para aprovechar la fama el impacto retórico de la palabra, o el contenido que todos venimos arrastrando en ese concepto tan original del cristianismo.

El autor y su obra, se compara al padre y al hijo, al dios y a la criatura. Yo te creo Ex nihilo -como dirían los eruditos- y tú me rindes pleitesía. Uno nunca sabe cuando nuestros escritos algún día se vuelvan contra nosotros y nos echen en la cara nuestros pecados.

Claro eso de pecado resulta algo relativo al tiempo en el que uno vive. Dirán algunos: Pero si asesinas a alguien en el siglo V ac o lo haces hoy en día sigue siendo un asesinato. No lo cuestiono, lo que cuestiono es el concepto de pecado, no el concepto de asesinato.

¿En qué se diferencia uno de otro? Dirán. Pues que un asesinato no necesariamente es pecado, y un pecado no necesariamente es asesinato. El concepto se vuelve vago cuando no se define. Cuando nos referimos a Pecado, estamos aludiendo a una transgresión voluntaria de preceptos religiosos y cuando nos referimos a Asesinato nos referimos privar de la vida a un individuo.

Diré en ese caso que podemos privar de la vida a un individuo sin que eso haya sido algo voluntario. Agregaría que esto depende en gran medida de los preceptos religiosos, lo que a su vez develaría la relación necesaria entre el concepto de pecado al de Religión. Es una Religión la que establece lo que ha de ser Pecado o no ¿Y si la Religión dice que aunque actuaras de manera involuntaria es un pecado asesinar a una persona? ¿No es esto una contradicción? ¿Pero cómo es esto?  ¿Cómo alguien puede pecar sin querer pecar? Por ejemplo ¿Cómo es que se comete el pecado original si la religión cristiana no es instaurada sino hasta el apóstol San Pedro?

El término pecado (חטא) para los hebreos refleja el acto de errar. Entiéndase que el término no sólo abarca sus características morales sino también no acertar a un cometido, ofendiendo con ello la voluntad de Dios. En términos generales se podría decir que el pecado consiste en un alejamiento de los preceptos divinos y no sólo eclesiásticos. Es por ello que el pecado no permanece sólo ante la falta sino que se objetiva ante el acto, entendiendo al acto de pecar desde un contexto mucho más amplio que el de ejercer alguna especie de fuerza física sobre un objeto. Lo discutiremos más adelante.

Acto pecaminoso involuntario. Pareciera que el concepto que engloba el acto de pecar debería ser mucho más amplio, pues Yo soy culpable desde que nací, pecador desde que me concibió mi madre (Salmo 51:7). Al parecer por un solo hombre entró el pecado en el mundo y con el pecado la muerte; y como todos los hombres pecaron, a todos llegó la muerte (Rom 5:12)

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Este es pecado original, al que todos estamos sujetos desde que nacemos y al cual nos liberamos por medio del bautizo, que es comunión de la ley cristiana en la tierra. En el pasaje citado con anterioridad se hace analogía entre Adán y Cristo asimilando al primero el delito y al segundo el don. Por tanto, así como por el delito de uno solo la condenación alcanzó a todos los hombres, así también la fidelidad de uno solo es para todos los hombres fuente de salvación y de vida (Rom 5:18).

Actos pecaminosos voluntarios El único pecado involuntario es aquél que por delito de Adán, se condenó a la raza humana a la muerte. Los pecados son actos voluntarios y se cometen por pensamiento, palabra, obra u omisión, esto según el catecismo de la Iglesia, en el numeral 1853.

Actuar pensamiento No es necesario un acto físico. Pues Han oído que se dijo: No cometerás adulterio. Pero yo les digo que todo el que mira con malos deseos a una mujer ya ha cometido adulterio con ella en su corazón (Mt 5:27).

Actuar hablando El octavo mandamiento ordena no dar falso testimonio contra tu prójimo (Ex.20:16)

Actuar obrando Se refiere a todo acto físico que atente contra la voluntad de Dios.

Actuar omitiendo Este modo de pecar en particular llama mi atención, pues está tanto sujeto a su propia agencia, es decir por la indiferencia a los actos malvados, como también podría referirse a un acto pecaminoso realizado por alguien más y la indiferencia de ese acto, es decir, se puede pecar doble o triplemente si sobre un falso testimonio se omiten ciertos detalles que ocasionaron un acto.

Pareciera entonces que hay una jerarquía en el acto de pecar: No es lo mismo ser meramente indiferente a un asesinato a haber cometido tal asesinato. No es lo mismo el pecado original al pecado venial, mortal o capital.

El pecado capital ya lo hemos discutido y en tanto el bautizo sea aceptado queda perdonado ante los ojos de Dios.

Pecado venial El pecado venial se refiere al que se opone a la ley de Dios muy levemente. Estos pecados no rompen la comunión con Dios, sin embargo sí debilita nuestro vínculo con él. Diariamente se peca, por eso pues se ruega nos de hoy el pan que necesitamos; perdonando nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden (Mt 6:11-12) pudiendo ser justos al caer siete veces y levarnos (Prov. 24:16).  Estas faltas diarias, son faltas veniales, que se perdonan con el arrepentimiento.

Es común que en los escritos bíblicos encuentren que a los preceptos establecidos por Moisés se conozcan por el nombre de La Ley. Según estos escritos antes que llegara la fe –por la fe se refiere a Cristo-, éramos prisioneros e la ley y esperábamos encarcelados que se manifestara la fe. La ley nos sirvió de acompañante para conducirnos a Cristo y así poder recibir la salvación por medio de la fe. Pero al llegar la fe, ya no necesitamos acompañante. (Gal 3:23-25). ¿Pero esto implica que con la Ley de Cristo automáticamente quede derogada la Ley Mosaica? La respuesta es un rotundo No.

Cristo no abolió la Ley, por el contrario, nos invita a cumplirla a través de él llevándolas hasta sus últimas consecuencias (Mt 5:17). Cuando un hombre le pregunta sobre ¿Cómo obtener la vida eterna? Cristo le aconseja  guardar los mandamientos, no se especifica si los de la ley mosaica o los que en el evangelio según san Marcos cuenta primero: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alama, con toda tu mente y con todas tus fuerzas […] y segundo: Amarás a tu prójimo como a ti mismo (Mc 12:30).

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. No obstante si se quiere perfeccionar esto hay que deshacerse de sus pertenencias y seguirlo (Mt 19:16-30). Es por ello que Cristo agrega a la lista de pecados mortales el no estar con él pues El que no está conmigo, está contra mí (Mt 12:30).

Pecados Capitales La reincidencia de los pecados veniales genera vicios. Los llamados Pecados capitales son pecados veniales transformados en hábitos, generadores a su vez de más pecados. Este tipo de pecado no poseen un lugar definido dentro de la jerarquía de pegados, no obstante se caracterizan se les llaman pecados porque generan otros pecados de mayor envergadura.

Contrario a ellos se encuentran las virtudes: A la soberbia se le impone la humildad, a la avaricia la generosidad, a la lujuria la castidad, a la ira la paciencia, a la gula la templanza, a la envidia la caridad y a la pereza la diligencia.

Todavía en el siglo XV y XVI, Dante Alighieri respetaba la estructura de los pecados capitales  otorgada por San Gregorio Magno, estableciendo en su Comedia un orden infernal estructurado por la inclinación de cada uno de las almas condenadas hacia la lujuria, la pereza, la gula, la ira, la envidia, la avaricia y la soberbia.[1]

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Pecado Mortal es aquel que atenta en contra de los mandamientos divinos y no sigue los preceptos de Cristo. Se tiene conocimiento de que lo que se está cometiendo va en contra de los mandamientos y la palabra de Cristo. Este tipo de pecados sólo puede ser perdonado por la confesión.

La importancia de la confesión. La confesión es la forma en que el que cristiano se libera de su condición pecadora. Esto se efectúa al relatar a un sacerdote de Cristo los actos con los que se ha pecado pues a A quienes les perdonen los pecados, Dios se los perdonará; y a quienes se los retengan, Dios se los retendrá (Jn 20:22).

Dentro de la doctrina cristiana se enseñan otros tipos de pecados como el Sacrilegio -contemplado dentro de los mandamientos-, la Simonía -compra/venta de los asuntos espirituales-[2], el Pecado que clama al cielo[3] y el de complicidad.

Por último me gustaría agregar la última clase de pecados que resultan imperdonables. Lo que en última instancia vendría cerrar las puertas del reino de Dios: el pecado contra el espíritu. El que diga algo contra el Hijo del hombre, se le perdonará; pero al que lo diga contra el Espíritu Santo, no se le perdonará ni en este mundo ni en el otro (Mt 12:32).

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A partir de esta enumeración de los pecados contemplados por la Iglesia Católica, es posible determinar al menos de manera negativa la posibilidad de una Antropología del pecado.

Un hombre se conforma a través de sus actos; estos actos no son sólo morales sino inclusive psicológicos, lingüísticos o simplemente conforme a su naturaleza. Pero un ¡Un momento! Esto ya comienza a sonar a disertación medieval. ¿Naturaleza? Desde ya se vislumbra que para que una Antropología del pecado sea concebible ésta tendrá que partir de una teleología. Por teleología me refiero al modo de explicación basado en causas finales a diferencia del basado en causas eficientes.  Esta teoría pugna por una Naturaleza Humana, llamada metafísica por algunos filósofos ilustrados, es determinada de antemano hacia la conformación de su ser-en-acto.

¿Es posible hoy en día una Antropología Teleológica? ¿Qué inconvenientes acarrea el presuponer un telos natural en el hombre?


[1] No significando un cambio relevante en la dogmática cristiana el obispo Gianfranco Girotti publicó el 10 de Marzo de 2008 en el periódico oficial del Vaticano el “L’Osservatore Romano” una lista de  siete Pecados Sociales que representan, según él, la actualización de los Pecados Capitales a la sociedad de nuestros tiempos. Esta lista dice más o menos así:

No realizarás manipulaciones genéticas. No llevarás a cabo experimentos sobre seres humanos, incluidos embriones. No contaminarás el medio ambiente. No provocarás injusticia social. No causarás pobreza. No te enriquecerás hasta límites obscenos a expensas del bien común. Y no consumirás drogas.
Puede verse una entrevista completa de esta noticia en http://www.zenit.org/it/articles/nessuna-nuova-lista-di-sette-peccati-mortali-da-parte-del-vaticano (Consultado el 9/Dic/2013 14:50)

[2] Dado ese nombre debido al pasaje que se cuenta en la Biblia en el que un hombre llamado Simón el mago ofrece a Pedro y a Juan dinero a cabio del poder de otorgar el Espíritu Santo mediante la imposición de las manos a lo que Pedro contestó:

-Al infierno tú con tu dinero, por pensar que el don de Dios se puede comprar.(Hch 8:20)

[3]El homicidio involuntario, el pecado carnal contra la naturaleza (sodomía), el oprimir al pobre, el defraudar al obrero de su jornal.

Bibliografía

Biblia de América. La casa de la Biblia. Madrid, 1994.

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